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El cáncer le ganó la batalla a Gustavo Rodríguez

El primer actor falleció anoche a causa de un adenocarcinoma pulmonar que le fue diagnosticado a finales de 2013. Sus restos son velados en la Funeraria Vallés

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“¿A qué le teme Gustavo Rodríguez?”, le preguntó al actor el periodista José Pulido. “Al miedo… Es una manera de limitarte”, respondió. Pero el intérprete, oriundo del estado Bolívar, jamás dio muestras de haberlo tenido. Siempre estuvo haciendo, siempre tuvo algo que decir, siempre… Hasta que el cáncer de pulmón que le había sido diagnosticado a finales del año pasado acabó con su vida anoche. Tenía 67 años de edad.

Él mismo anunció que padecía la enfermedad, en medio del dolor de todos los que lo quieren. “Me es obligante informar a los amigos, seguidores y a toda la ciudadanía que el año 2014 me ha deparado una experiencia de vida extraordinaria. Estoy confrontando una severa afección de salud, un adenocarcinoma en el pulmón derecho que me obliga a sacar arrestos de voluntad, de fuerza y de fe en la providencia para sortear esta eventualidad”, escribió en enero. Sus restos están siendo velados desde la 1:00 pm de hoy en la Funeraria Vallés.

Rodríguez abarcó todos los escenarios posibles. Su lista se completa con más de 40 producciones dramáticas, 18 películas y 50 obras de teatro. Su última aparición en televisión fue en De todas maneras rosa, en la que interpretaba al “bicho” –como él lo definía– Anselmo Macho Vergara. “Me siento como pez en el agua. Tengo esa manera de ser, soy chistoso, porque lo tengo como actitud de vida, y me siento cómodamente asertivo en este personaje”, declaró en el estreno de la telenovela.

En teatro concluyó la lista de importantes personajes con Peter, un padre alcohólico en el montaje de Mátame, obra escrita por Martin Hahn en la que compartió tarima con Julie Restifo y Luis Gerónimo Abreu. Antes había escenificado, en dos épocas, a Gabriel en La revolución de Isaac Chocrón. Y muchos años antes, a finales de la década de los setenta, sustituyó a Jean Carlo Simancas en el papel de Carlos Gardel en El día que me quieras, de José Ignacio Cabrujas. En el montaje que se presentó en el teatro Las Palmas lo acompañaron, entre otros, Amalia Pérez Díaz y Tania Sarabia.

“El acicate del actor es intentar una buena aproximación al desdoblamiento a partir del estudio, la comprensión y asimilación, por no decir digestión, del personaje”, diría sobre esa condición de asumir máscaras al periodista Ramón Hernández en una entrevista a finales de 1982.

Su relación con el arte de interpretar otras vidas comenzó cuando era muy joven. Empezó en el Teatro Universitario de la UCV, en el que compartió con figuras como José Ignacio Cabrujas y Nicolás Curiel. Luego de estudiar en Europa, regresó al país para participar en diversas películas. Protagonizó, entre otras, Domingo de ResurrecciónSagrado y obsceno, Señor Presidente y El atentado, filme de Thaelman Urgelles en el que también cantó el tema principal.

Pero fueron sobre todo sus personajes en televisión los que lo fijaron en la memoria colectiva del venezolano. En Estefanía se vistió de un impecable blanco para, tabaco en mano, interpretar al jefe de la Seguridad Nacional. Y en Natalia de 8 a 9, de Cabrujas dirigida por César Bolívar, amó entre infidelidades a Natalia (Marina Baura) y Mariana (María Conchita Alonso). “Natalia de 8 a 9 representó, no solo para mí sino para todo el equipo, la certeza de enjuiciar críticamente la dimensión de una institución social como el matrimonio y con el divorcio, muy entredicho en estos últimos tiempos, la realidad de la crisis familiar y en consecuencia de la sociedad venezolana”, expresó a comienzos de los años ochenta.

A esta lista se suman personajes de dramáticos como Estrambótica AnastasiaMambo y canelaEl país de las mujeresContra viento y mareaPecado de amorLa señorita Perdomo y La fiera.

Querido, admirado y reconocido en varias ocasiones con galardones como el Premio Municipal a Mejor Actor en 1982 –que recibió en una ceremonia que se realizó entre conflictos y renuncias–, a Rodríguez lo que más le satisfizo de la actuación fue la relación con el público: “Me gusta cómo me abordan en la calle, por igual hombres y mujeres. De tú a tú. Es un poco el premio que le da la gente a uno. Yo quiero llegar al ser social del venezolano. Para mí la actuación es una comunicación, el establecimiento de un lenguaje. Tengo cosas que decir”.