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Con el cacao volveremos a ser grandes

"Este premio prueba que vamos por buen camino", dice Di Giacobbe

"Este premio prueba que vamos por buen camino", dice Di Giacobbe

María Fernanda Di Giacobbe fue laureada por el Basque Culinary Center por articular una red de educación sobre el cacao

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“Este premio prueba que vamos por buen camino, que la terquedad de muchas mujeres decididas a ofrecer un mejor futuro a sus familias a través del cacao y del chocolate sí tiene sentido, y que el rubro ha tomado un nuevo auge”. Lo dice María Fernanda Di Giacobbe, ganadora del Basque Culinary World Prize, galardón que reconoce el trabajo de chefs autores de iniciativas que muestren el poder transformador de la cocina.

Segura de que hubiera continuado con sus planes de no haber resultado ganadora, Di Giacobbe aprovechará los 100.000 euros de los que está dotado el premio –que deben utilizarse en un proyecto que exprese el poder transformador de la cocina– en la construcción de una escuela formal para chocolateros, que tendrá sede en Miranda. Y como Cacao de Origen, espacio de investigación, educación y promoción del cacao y el chocolate venezolanos que funciona en Hacienda La Trinidad, en Caracas, y la Escuela Cacao de Origen Río Caribe, que está por abrir sus puertas, el nuevo centro de estudios contará con el equipamiento tecnológico requerido.

De acuerdo con la nota de prensa enviada ayer desde el Basque Culinary Center al mundo entero –que desde febrero de 2016, cuando comenzó la contienda, esperaba el resultado de lo que también se conoce como Premio Nobel de Gastronomía–, Di Giacobbe fue elegida por proyectos como Kakao y Cacao de Origen, “mediante los cuales ha conseguido articular una red de educación, entrenamiento, emprendimiento, investigación y desarrollo en comunidades productoras en torno al cacao criollo como fuente de identidad, cultura y riqueza económica”.

Joan Roca, chef español y presidente del jurado que otorga el galardón, destacó que Di Giacobbe refleja el valor que puede dar la cocina de la ciencia a la conciencia: “En torno a un símbolo gastronómico como el cacao articula esfuerzos que inciden positivamente en toda la cadena que involucra el chocolate. Es además un ejemplo inspirador que refleja el poder que puede ser la gastronomía, independiente de cuan complejo sea el contexto. Los chefs sí pueden marcar la diferencia”.

Gran apuesta. Ivanova Decán Gambús, directivo de la Academia Venezolana de Gastronomía –que concedió el Gran Premio Tenedor de Oro 2015 a la chocolatera por su trabajo con el cacao–, recuerda que desde sus inicios Di Giacobbe ha tenido como lema que el trabajo en colectivo es la única forma de transformar ideas en realidades. “Su apuesta capacitadora y emprendedora, partiendo del cacao y el chocolate, muestra su potencial transformador al producir cambios positivos y sustanciales para sus beneficiarios y sus entornos”.

Gracias a las iniciativas de Di Giacobbe –agrega Decán– productores de cacao perdidos en plantaciones y comunidades del país han tenido la posibilidad de interactuar con maestros chocolateros de la talla de los italianos Mónica Meschini y Luciano Pipolo, los franceses Chloé Doutre Rousell y Patrice Chapon, y la estadounidense Carla Martin, que vinieron al país para enseñarles a valorar y a procesar el tesoro que esconden las maracas de cacao venezolanos, y las posibilidades de transformarlo en productos de gran valor gastronómico”.

El trabajo de Di Giacobbe, cocinera del siglo XXI –finaliza la académica– está marcado por la responsabilidad con el oficio y con las personas. “Ella dejó atrás los límites del fogón o la humana necesidad de obtener reconocimiento para dedicarse a construir conjugando en plural; en este momento de su carrera, la satisfacción de convertir semillas de cacao en un bombón llega a su máxima expresión cuando contempla los rostros de humildes mujeres venezolanas transformadas en exitosas emprendedoras del chocolate que, como ella, ahora solo miran hacia el futuro”.