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"Los buenos personajes son difíciles de conseguir"

La actriz Salma Hayek saluda a los fotógrafos durante presentación de "Salvajes"/ EFE

La actriz Salma Hayek saluda a los fotógrafos durante presentación de "Salvajes"/ EFE

Luego de su matrimonio con el francés Francois-Henri Pinault y su maternidad, la actriz mexicana vuelve al cine con Salvajes, dirigida por Oliver Stone. El filme es un drama que enfrenta a dos bandas de narcotraficantes

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Desde que se casó con el billonario Francois-Henri Pinault y se concentró en la crianza de su hija Valentina, a Salma Hayek sólo se le había visto en pequeños personajes, como la madre en Son como niños o la sensual voz de Kitty “Patas suaves” en la cinta animada El Gato con Botas.

Mientras filma con Adam Sandler la segunda parte de Son como niños, Hayek vuelve al cine como la jefa de un cártel de la droga con el drama Salvajes, dirigido por Oliver Stone, en el que comparte reparto con Benicio del Toro, Blake Lively y John Travolta. Basada en la novela de Don Winslow, la película muestra la lucha por el poder que libran dos bandas de narcotraficantes al sur de California.

 

–¿No es extraño que haya aceptado interpretar en Salvajes a la madre de una mujer de 23 años de edad?

–La verdad, no, porque tengo 45 años. Sería muy fácil tener una hija de esa edad. La actriz que la interpreta, Sandra Echeverría, viene de hacer telenovelas en México, y me recuerda mucho a mí. Aunque yo no empecé con una película de Oliver Stone (risas). Y ella también habla bien inglés, tiene las residencia y está mucho más adelantada de lo que yo estaba cuando recién empezaba.

–¿El hecho de ser madre en la realidad la ayudó a darle cierta ternura a la fuerte personalidad del personaje que maneja toda una mafia?

–Seguro. Pero también me permite ser mucho más dura en cuanto a la falta de humanidad, porque solemos reaccionar demasiado por nuestros hijos. Somos capaces de cualquier cosa. No sólo soy madre, soy una madre bien mexicana (risas).

–¿En qué se diferencian las madres mexicanas de las del resto del mundo?

–Las madres mexicanas hacemos lo que sea por nuestros hijos. Y ahí es donde también cambia mi personaje en el cine. Todo es justificable, no importa lo que sea, porque lo hago por mis hijos. En la película, mi hijo mayor hubiera tenido que tomar mi lugar pero es demasiado débil, lo hubieran matado. Y en la historia yo ya había perdido a mis hijos mellizos y a mi marido. ¿Estoy hablando demasiado? Pero bueno, el punto es que ser madre ayuda a encontrar la vulnerabilidad en cualquier personaje.

­–¿Qué opina su esposo sobre la escena en la que le pega a Benicio del Toro?

–La filmamos justo el día en que él vino a visitarme (ríe). Él no entendía nada. Me preguntaba: “¿Qué estás haciendo? ¿Cuántas veces le vas a pegar?” (le cuesta parar de reír) Mi esposo se preocupó por él, porque lo había dejado todo colorado. Hasta yo dije que teníamos que parar, porque me dolía la mano. Yo estaba muy nerviosa y Benicio estaba ahí, sentado, pidiéndome que le pegara más duro. Cuando le pegué bastante fuerte dijo: “Ok, ya está bien” (más risas). Lo más extraño es que Oliver Stone no me dejaba repetir otras escenas, pero en esta escena le pegué al pobre como veinte veces.

–¿Prefiere ser la mala o la buena de una película?

–Yo soy feliz con tener un buen papel. No me importa si es mala o buena. No me importa si es drama o comedia. Los buenos personajes son difíciles de conseguir. No me importa si odias mi personaje. Es divertido encontrar un buen personaje y un director que sepa dirigir.

–¿Qué fue lo que más le gustó de esta cinta?

–Es diferente a todo lo que había visto y me encanta el desafío. Yo quiero explorar mundos que no conozco. Y tener a alguien como Oliver Stone hizo que la experiencia fuera mucho mejor, por todas las oportunidades que nos brindó. Nos dio toda la información que necesitábamos. Trajo agentes de la DEA y conocimos a una jovencita que había sido secuestrada por la mafia mexicana.

–¿Se inspiró en alguien para su personaje?

–Tomé partes de personajes distintos que he conocido a lo largo de mi vida. No te voy a decir nombres (risas), pero algunos de ellos son absolutamente fascinantes y los adoro. Había una mujer muy poderosa de México de la que me había hecho muy amiga y era muy fuerte. Son mujeres que quieren ser recordadas y yo traté de imitarlas un poco.

–¿Ha conocido a gente involucrada en el tráfico de drogas?

–Sólo a gente cercana a ellos. Conocí a alguien que estaba casada con alguien que era... ya sabes...

–¿Jefe de una mafia?

–Por un tiempo lo fue. Conocí también a mucha gente poderosa que aseguraba haber tenido algo que ver con esas actividades en el pasado. Pero mira, soy mexicana, conozco a mucha gente (risas).

–¿Le agregó algo particular al personaje más allá del guión de Oliver Stone?

–Creo que en el libro original mi personaje es mucho más chico. Y Oliver fue el que me dio más importancia. Fue increíblemente generoso porque realmente trabajamos en equipo todos nosotros, él aceptaba con los brazos abiertos cualquier sugerencia. Creo que es lo que Oliver también espera de los actores.

–¿Se siente más cómoda cuando tiene que hablar español mezclado con el inglés en un filme de Hollywood?

–Tengo que decir que Oliver Stone jamás usaría el inglés sólo por marketing. Si fuera lo correcto, creo que hubiera hecho toda la película en español, sin dudarlo. Es gracioso cuando se vive en este país por un tiempo largo, porque de repente me doy cuenta de que hablo en inglés y enseguida paso al español.

–¿Los insultos le salen naturalmente en inglés o en español?

–Cuando empiezo a insultar es hermosa la variedad de sonidos que me salen (risas). Cambio de idiomas todo el tiempo.