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Las batallas cromáticas de Oto el pirata

Oto el pirata | Williams Marrero

Oto el pirata | Williams Marrero

El musical estrenado por la compañía Danzahoy en los años noventa regresa a los escenarios con una ambiciosa apuesta de escenografía y vestuario. Ofrecerá sólo seis funciones

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Oto es un negro cimarrón juguetón y aventurero. Aprendió a sobrevivir en la selva, a enfriar su sangre como la serpiente, a aferrar los pies a la tierra como los árboles. Pero su verdadero anhelo es el mar, la libertad que ofrecen las olas infinitas. Y el encuentro con un pirata que busca tesoros de chocolate le dará lecciones de navegación y amistad.

La historia de este personaje nació en los relatos que una mamá contaba a su hija antes de dormir. Así pasó a coreografía y fue como Oto el pirata se presentó en los años noventa en el Teatro Teresa Carreño, escenificado por Danzahoy. Tras diez años fuera de cartelera, vuelve renovado.

El musical, compuesto por la bailarina y coreógrafa Adriana Urdaneta, se reestrenará en el complejo cultural de Los Caobos el viernes y ofrecerá seis funciones hasta el domingo 21 de julio. Producido por Image Class, el montaje incluye la música original de Oswaldo Rodríguez y Jacques Broquet, además de la voz del Tío Simón como narrador. Bailes, frutas gigantes y coloridas, batallas, barcos y puentes colgantes formarán parte de un cuento que mezcla picardía, ingenuidad y romance y que cuenta con las actuaciones principales de Kenz Vivas, Roberth Arámburo, Samaira Lynn y Alejandra Corrales.

“Al comienzo no teníamos presupuesto, lo montamos con puras cosas recicladas, con los vestuarios que conseguimos en los talleres del teatro. Y la respuesta del público fue maravillosa. El deseo de traer a Oto de vuelta siempre había estado presente, pero no habíamos podido. Me emociona mucho, creo que cuando se abra el telón todos vamos a llorar”, dice Luz Urdaneta, directora de Danzahoy.

“La riqueza principal es que es de los pocos cuentos venezolanos que hablan de la identidad no como un discurso político ni panfletario, sino para mostrar eso de juego y gozo, esa forma de hablar y de ser que son muy nuestras”, agrega Broquet.


Trópico de luz. Entre las principales apuestas del reestreno están los diseños de vestuario y escenografía. Los trajes estuvieron a cargo de Joaquín Nandez, ganador del Premio de la Crítica Avencrit y del Premio Municipal de Teatro 2013. Su intención fue descubrir la esencia de los sueños a través de las texturas y el color.

La luz vibrante del trópico y la fuerza de las tonalidades fueron también punto de partida para Edwin Erminy, que repite en la escenografía del musical. “Ahora soy más valiente que hace 20 años y puedo hacer las cosas con más desparpajo. La escala de los elementos es mayor. El espectáculo es más ambicioso”, dice.

Se basó en lo lúdico para crear su concepto: “Entiendo el diseño como un recurso para plantearle oportunidades de juego a los coreógrafos y bailarines. Todo lo que está en el escenario es utilizado para transformar su significado, como hacen los niños. Es la clave: en un momento en que la tecnología audiovisual hace que la comunicación sea tan explícita, siento que es importante rescatar la idea del teatro como un espacio para desafiar la imaginación de los pequeños; que las cosas no estén tan digeridas”.

Nada, sin embargo, es sencillo. Erminy lamenta que elaborar una escenografía en el país conlleve tantos desafíos: “Hay una total escasez de material. Cada vez que dibujas algo debes tener en mente que con lo que querías hacerlo no lo encontrarás en el mercado. Tienes que ser abierto para cambiar metal por madera, plástico u otra cosa; así como tener claro que todo puede variar sobre la marcha, porque producir en este momento es complicado. La inflación nos pega durísimo. Uno debe hallar una solución que funcione técnica, económica y estéticamente”. Agrega que esa situación ha generado cierto atraso: “Hay un movimiento teatral que en el campo de lo visual no crece tanto como en lo actoral. Hay muchos monólogos hechos con objetos que llevan los propios actores. Y en el mundo pasa todo lo contrario: se entiende que la imagen es tan importante como el texto”.


Oto el pirata

Sala Ríos Reyna, Teatro Teresa Carreño, Los Caobos

Estreno: 19 de julio

Funciones: viernes, sábado y domingo, 11:00 am y 4:00 pm

Entrada: entre 150 y 500 bolívares