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El arte batalla frente a la escasez y el alto precio de los materiales

Desde diciembre Isabel Cisneros no consigue telas para hacer sus obras. Trabaja con los pocos materiales que le quedan en su taller | Foto Nelson Castro

Desde diciembre Isabel Cisneros no consigue telas para hacer sus obras. Trabaja con los pocos materiales que le quedan en su taller | Foto Nelson Castro

Los artistas están preocupados porque es difícil conseguir lo que requieren para crear sus obras 

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La escasez y los altos precios de los productos que se venden en el país son consecuencia de la crisis de divisas de la que no ha escapado ninguno de los sectores. Se han visto afectados no solo rubros como la alimentación o los medios de comunicación con la falta de papel para los periódicos, sino también las artes plásticas. Desde hace algún tiempo, debido a esta situación, a las galerías y centros expositivos se les ha hecho más difícil editar los catálogos que acompañan las exhibiciones. Ahora los propios creadores alzan su voz para relatar las experiencias que viven al momento de producir sus obras.

Cristóbal Ochoa fue uno de los artistas que a principios de año hizo pública su preocupación a través de las redes sociales. Allí expresó la dificultad que tiene para conseguir acrílico blanco y lienzo, o lo costoso que es adquirir tintas, carboncillo o laca protectora. “Trabajo con la cerámica escultórica y los materiales que uso son muy específicos y cada vez más escasos. He frenado mi producción porque no encuentro repuestos para el horno que se me quemó en uno de los apagones; comprar uno nuevo es imposible”.

El arte, sin embargo, se reinventa y así lo hizo Ochoa, que ante los inconvenientes decidió desarrollar la pintura. Pero en ese medio expresivo también se ha visto restringido. “El lienzo importado es imposible de comprar: cuesta hasta 1.000 bolívares por metro, si es que lo encuentras, entonces hay que limitarse al nacional que muchas veces viene con deficiencias y está en 300 bolívares el metro; los papeles de PH neutro los venden en una barbaridad… Las conversaciones con los compañeros ya no son como antes, para debatir, filosofar o criticarnos amistosamente; ahora hablamos sobre dónde conseguimos los materiales”.  

La situación no solo afecta la producción sino también el montaje, asegura el artista, pues en el área de marquetería pocas veces se consigue el vidrio antirreflejo o la madera de pino que es necesaria para los bastidores de las obras. “Tener un taller con ayudantes y equipo de trabajo, con la maquinaria para soldar, cortar madera y hornos especiales para pintura, es un lujo que no podemos darnos en Venezuela, al menos los que estamos comenzando”, agrega Ochoa.

Luis Romero, artista y director de Oficina #1, expresa que este año aún no se ha visto directamente afectado porque todavía tiene materiales, producto de una compra que hizo con mucha anterioridad. Sin embargo, sí le preocupan los inconvenientes que pueda tener en el futuro. “La gran mayoría de ellos se adquieren en el exterior y ante una restricción de dólares o de importación vamos a vivir una situación difícil. Si eso pasa, se buscarán las opciones”.

Es el caso de la ceramista Isabel Cisneros, que desde que comenzó su trayectoria ha tenido que modificar varias veces su propuesta artística en función de lo que consigue en el mercado. “Al principio hacía cerámica utilitaria y esmaltada, pero era muy difícil hallar la materia prima, así que comencé a adaptarme a las circunstancias. Por ejemplo, cambié el barro por materiales de costuras, pero desde diciembre no se consigue tela, así que ahora estoy trabajando con arcilla, que es lo que tengo en el taller, hasta que se agote la existencia”.

El curador Alberto Asprino asegura que los artistas siempre han batallado por encima de las carencias, una opinión que comparten Marcos Temoche y Jorge Pizzani, quien afirma que la adversidad es siempre creadora: “Mientras la crisis se acentúa, soy más vehemente con mi producción. Aunque uno resiente mucho que los materiales estén por las nubes. No sé cómo hacen los que no tienen poder adquisitivo. Un pote de pintura que antes costaba 30 bolívares ahora está en 500 bolívares. Incluso, empecé a inventar unas pinturas industriales a las que les coloco aditivos. Es una forma de alargar los colores que tengo en mi taller”.  



La Cifra

1.000 bolívares por metro cuesta en algunas tiendas el lienzo importado que necesitan los artistas para hacer sus obras