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El barrio representa a Venezuela en el pabellón oficial

Urban Forces presenta 15 proyectos comunitarios en Venecia. El equipo curatorial, que no estuvo exento de controversias, incluyó a Miguel Braceli y Maximillian Nowotka. El comisario fue Nelson Rodríguez, viceministro de Planificación de Vivienda y Hábitat

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Como si se tratara de estar preparados para la guerra, el lema de la 15º edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia es “Reportando desde el frente”.

En este contexto llegaron los venezolanos con Urban Forces, proyecto convocado por el Museo Nacional de Arquitectura que fue financiado por la Vicepresidencia para el Desarrollo del Socialismo Territorial, el Ministerio de Cultura y de las Comunas y Pdvsa, entre otros.

Reúne 15 trabajos realizados en barrios del país, con intervención de la comunidad a través de asambleas. Fue dirigido por un equipo curatorial que incluyó a Miguel Braceli, Rolando Carmona, Marcos Coronel, Alejandro Haiek, Maximillian Nowotka, José Naza Rodríguez y Gabriel Visconti. El comisario fue Nelson Rodríguez, viceministro de Planificación y Políticas del Sistema Nacional de Vivienda y Hábitat.

“Al hacer una revisión de proyectos construidos en los últimos años, creamos ejes conceptuales y categorías. Más que obras son metodologías de trabajo en contextos de emergencia”, afirma Braceli.

En la inauguración estuvo presente el ministro de Cultura, Freddy Ñáñez, quien dijo: “Estamos mostrando al pueblo de verdad, organizado, con vocación libertaria (…) Hay una muestra contrahegemónica de una arquitectura que mira desde otra posibilidad”.

Estas palabras generaron críticas, a las que Braceli responde: “Es deber del Estado apoyar programas que permitan la construcción de estas obras en barrios. El conflicto es cuando desde las instituciones se hace uso del proselitismo que la muestra no contiene. Muchos de los pronunciamientos y publicaciones del Estado no están en sintonía con los esfuerzos que esta exposición ha buscado construir. La apertura es uno de los ejes necesarios para construir los cambios que necesita el país”.

Al respecto, el arquitecto Franco Micucci señala que el hecho de participar es algo que siempre se debe celebrar: “En los últimos años se ha distorsionado un poco el rol del país por una visión más política que disciplinar. Y este año no iba a ser distinto. Las operaciones son modestas e insuficientes para la magnitud de los objetivos”.

Insiste en que no se deben atacar los proyectos ni a los arquitectos, sino la ausencia de una política pública coherente. “Los proyectos los hacen con la participación comunitaria, que en el fondo no es tan real, y los colectivos. Sobre eso hay mucho que discutir. Son obras que se hicieron con recursos de la Presidencia pero utilizando maderas decomisadas por la GNB, algo incoherente con la política oficial”, agrega.

Deterioro

El pabellón oficial de Venezuela en Venecia tiene seis décadas de construido y fue restaurado, aunque para algunos el trabajo no fue integral. Estuvo a cargo de Javier Cerisola. El aporte lo realizó Pdvsa.

La estructura de corte modernista, integrada por dos alas, fue diseñada por Carlo Scarpa en 1956, lo que le dio proyección internacional al país.

El deterioro del edificio se hizo más evidente en 2014, lo que impidió la participación de la misión venezolana. Entonces, el presidente de la Fundación Museos Nacionales, Edgar González, señaló que esperaban la asignación de recursos y que el objetivo era terminarlo en los próximos dos años.

“En cada bienal se hacen remiendos para tratar de aparentar un buen estado. Hay goteras, filtraciones, humedad. Casi todo el año es un nido de palomas”, declaró ese año a El Nacional el artista plástico Víctor Hugo Irazábal.

Otras controversias

En los últimos años, la participación oficial ha generado más críticas que halagos. Entre propuestas consagradas se colaron otras propagandísticas.

En 2012 fue el caso de Ciudad socializante vs Ciudad alienante, muestra de la Misión Vivienda. Ese mismo año la firma Urban-Think Thank presentó Torre de David: gran horizonte, que recibió el León de Oro. Un hecho que fue criticado. “Para mí, la bienal perdió prestigio al reconocer la Torre de David. La arquitectura no es un happening; con la arquitectura no se juega, porque involucra al ser humano”, afirmó Jimmy Alcock.

 

Reportando desde el frente

La Bienal de Arquitectura de Venecia comenzó el 28 de mayo y finalizará el 27 de noviembre. Este año se exhibe el trabajo de 88 participantes procedentes de 37 países. 50 de ellos se están presentando por primera vez y 33 tienen menos de 40 años de edad.

Los premiados con el León de Oro fueron el uruguayo Solano Benítez, quien construyó un arco gigantesco con una suerte de red de ladrillos y cemento. También fue reconocida la muestra española Unfinished, así como los pabellones de Perú y Japón.

Lo dijo Alejandro Aravena, arquitecto chileno director de la Bienal 2016, cuando habló del lema de este año, “Reportando desde el frente”: La intención es compartir los trabajos de quienes indagan en el horizonte en busca de campos de acción para enfrentar la segregación, las desigualdades, la dificultad en el acceso a servicios públicos, la migración, la delincuencia, la contaminación y la participación de las comunidades.

“Caracas puede llegar a ser una ciudad cosmopolita”

Venezuela tuvo otro rostro en Italia. La arquitecto Vivian Dembo también formó parte de la exposición internacional con una muestra de su trabajo en TimeSpaceExistence, que se realiza en el Centro Cultural Europeo de Venecia con ocasión de la Bienal 2016.

Fue invitada por la Global Art Affaire Foundation, que reúne más de un centenar de arquitectos de seis continentes. La propuesta de Dembo está integrada por 8 proyectos que dan otra visión del valle de Caracas. El equipo curatorial está integrado por Ruth Auerbach, Rafael Santana y Carolina Arnal.

“Pensamos que sería interesante presentar el proyecto con otros puntos de vista, más allá de lo que se habla de nosotros. Decidí mostrar que Caracas es una ciudad con buena arquitectura, con buena construcción y que a pesar de que en este momento pasamos por una situación tan difícil, la capital puede llegar a ser una ciudad cosmopolita”, señala Dembo por teléfono desde Madrid.

La arquitecto asegura haber quedado satisfecha con su participación, para la que no contó con el apoyo económico del Estado: “Estoy muy orgullosa porque gustó mucho. La presentación quedó bien realizada, fue impactante”.

Sus planos incluyen juegos de elementos volumétricos y líneas fracturadas que aspiran a nuevos conceptos a partir de rupturas de esquemas, según los curadores.

Quien ha sido reconocida en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura y con mención honorífica en el Concurso para el Proyecto Club Líbano en Maracay define la arquitectura como la creación de espacios para el hombre, que sean agradables y le den calidad de vida. En este tema y a partir de las últimas presentaciones de Venezuela en Venecia, asegura que la solución que debe ofrecer la disciplina debe estar deslastrada de tintes políticos. “El problema social es muy importante y se les debe proveer espacios habitables a los ciudadanos, no hacinarlos ni instalarlos en edificios donde no tienen los servicios mínimos; con ventanas de un tamaño correcto”.