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Un barbero preso pugna para mantenerse sano en Azotes de barrio

Azotes de barrio | Cortesía Cinemapress

Azotes de barrio | Cortesía Cinemapress

Jackson Gutiérrez, realizador autodidacta que también afeita cabellos, dice que sólo refleja la realidad

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Aproximadamente 170 malas palabras se contabilizan en 90 minutos de Azotes de barrio, la película, que cuenta la sangrienta y olorosa a pólvora tragedia de Donay (el actor Alexander Da Silva), barbero preso de cuyo cuello cuelgan escapularios y un Cristo de madera, que quiere “estar sano” al salir de un todavía no demolido retén de La Planta pero se enamora de la novia del cabecilla de una banda criminal, el Garimpeiro. Los alias policiales de otros personajes casi integran un zoológico: el Piraña, el Tortuga, el Ratón y el Bachaco, además del Gasparín, el Velorio y el Sarampión.

“Mis películas reflejan una realidad, los problemas que se deben atacar de raíz para afrontar el mal social de la delincuencia: el machismo y las mujeres que no reflexionan”, se defiende Jackson Gutiérrez, también barbero profesional, como Donay: su local para afeitar pelo en Petare es el mismo que aparece en la cinta, el Taz Maniac. Nativo de Ocumare del Tuy y habitante del barrio La Línea, en 2005 agarró una cámara sin formación alguna como cineasta y ya suma 15 producciones dedicadas al “lacreo” (vida y muerte del hampa), que en su gran mayoría han circulado a través de videos caseros y en las que él mismo actúa.

Azotes de barrio, la película, continuación de una saga con un nombre ya establecido en el mundo de los DVD “quemaditos”, es su primer estreno en cines comerciales: “Mira hasta dónde llegó este invento”, resalta el Garimpeiro de la ficción.

Al Festival de Cine Venezolano de Mérida de 2012, Gutiérrez llevó Caracas: las dos caras de la vida, que ganó un premio especial del jurado y probablemente muestra más sus progresos que Azotes de barrio, la película (realizada en pareja junto con Carlos Malavé), aunque no consiguió un contrato de distribución.


No a la prohibición. El autodidacta petareño, que también trabaja en Ávila TV,  dice que está preparado si llegara una crítica del presidente Nicolás Maduro, que a mediados de abril se quejó de que hasta las cintas de la Villa del Cine mostraban “sangre y plomo por todos lados”. A Gutiérrez no le gusta hablar de política: “Pero las películas no son para prohibirlas o discriminarlas. Pueden servir para apoyar iniciativas como la Ley de Desarme. Yo cumplí mi sueño: hacer mis propias producciones. Los jóvenes de barrio tenemos aspiraciones y esperanzas, y queremos salir adelante”.

Los raperos Budú y Nigga Sibilino, que se dieron a conocer a través de agrupaciones como Vagos y Maleantes y Tres Dueños y en filmes como Secuestro express, hacen actuaciones especiales y protagonizan algunos de los momentos que más risas arrancan a los espectadores en Azotes de barrio, la película, que se filmó en Petare, El Guarataro y La Pastora. Después de la función, es probable que a su paranoia de ser víctima del hampa en Caracas se le agreguen varios ceros a la derecha.


Azotes de barrio, la película

Crimen. Venezuela, 2013

Directores: Jackson Gutiérrez y Carlos Malavé

Reparto: Alexander Da Silva, Mariana Francisco, Nigga Sibilino, Jackson Gutiérrez, Budú y Carlos Julio Molina

Circuitos Cinex y Cines Unidos