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El ballet que es identidad para el Teatro Teresa Carreño

El Cascanueces celebra dos décadas | Foto Archivo El Nacional

El Cascanueces celebra dos décadas | Foto Archivo El Nacional

La versión de Vicente Nebrada se estrenó el 7 de diciembre de 1996 con 123 bailarines en escena. Involucró a todo el personal de producción

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Se anunciaba como la superproducción para fin de año. En los diarios se decía que manejaba un presupuesto de 80 millones de bolívares. Para el estreno tendría a 123 bailarines en escena, a la Orquesta Sinfónica de Venezuela y el ingenio creador de Vicente Nebrada. Todo apuntaba entonces a que sería espectacular. Y lo fue: es el espectáculo más visto en la Sala Ríos Reyna hasta la actualidad.

Durante 15 años Keyla Ermecheo presentó su versión de El Cascanueces en el Teatro Teresa Carreño. Pero ese diciembre de 1996 la directora del Ballet Metropolitano de Caracas tuvo que mudar su pieza al Poliedro de Caracas. Comenzaba así la polémica, a la que tuvo que hacer frente el entonces gerente general de la Fundación TTC, Leonardo Azparren Giménez.

Era el momento de Nebrada, del Ballet Nacional de Caracas y de todo el personal técnico de hacer crecer su propia magia; tal como el árbol de Navidad minutos antes de comenzar la batalla entre ratones y soldados.

Con una versión netamente clásica, y unos boletos que costaron entre 2.500 y 4.000 bolívares, el público caraqueño disfrutó de los efectos especiales y la delicadeza de un ballet que se haría tradición. Y que hoy celebra sus 20 años.

“A Vicente le interesaba un montaje divertido, adaptado a las tecnologías de finales del siglo XX: fuegos artificiales, muchas imágenes al mismo tiempo”, afirma Laura Fiorucci, entonces asistente de Nebrada.

La maestra recuerda que el espectáculo se armó rápido. No había tiempo que perder: “Vicente siempre fue terriblemente exigente. No dejaba pasar nada. Los ensayos fueron muy estresantes, porque él quería que la escenografía se moviera en un momento preciso de la música, que el bailarín ejecutase precisamente lo que él le indicaba. Nunca supimos si quedó satisfecho con ese estreno”

Desde los talleres. Milagros Coromoto Rodríguez es la líder del Departamento de Peluquería y Maquillaje. Recuerda cómo trabajaron de día y de noche para ese estreno. “Prácticamente dormíamos aquí”, dice.

“Éramos siete personas en el equipo: hacíamos coronas, sombreros, maquillábamos, atendíamos a los bailarines. Son elementos que todos los años restauramos: la calva de látex del abuelo, la cabeza del Cascanueces que a veces se despega, los alambres de las coronitas”, agrega.

Para Rodrigo Rodríguez el gran consentido del teatro es el Cascanueces de madera, ese que Fritz le rompe a Clara por celos o travesura. “Hacemos terapia todos los años”, expresa el líder de Utilería.

“A veces la fuerza del bailarín va más allá y lo lastima. Ha rodado su cabeza por el escenario, se raspa o se fractura sus piernitas. Podrás imaginarte la historia de este ser”, señala quien entre sus anécdotas atesora el momento en que a Nebrada le gustó cómo elaboró la parihuela para la danza árabe y le pidió que fuera uno de los personajes que la levanta en escena.

“Se estrenó El Cascanueces y no solo participé como técnico sino que se me permitió ponerme un traje y formar parte del espectáculo. Han transcurrido 20 años y no he faltado a ninguna función”.

En la coreografía. Dice la primera Clarita: “Había muchos nervios. El maestro estaba superestresado. Cuando le miraba la cara pensaba: ‘Mejor no lo saludo’. Y no lo hice como por un mes”, rememora Fabiola Fazzino, quien interpretó el personaje desde ese diciembre hasta el de 2006, cuando dejó de bailar. Ahora es maestra y ensayista.

Para crear a la dulce niña, Fazzino decidió observar a su sobrina mayor. “Quería entender su mundo para reflejarlo en el escenario. Y me funcionó. Recuerdo que hice todas las funciones del primer año, porque el maestro quería que la joven que me suplía lo hiciera exactamente igual a mí. Si no, no. Pasó también con el elenco”, y menciona a Elsi Barrios, Rolando Troconis, Teresa Padrón, Vanessa Coste, Luis Penzo, Héctor Sanzana y Cristina Amaral.

Ricardo Rodríguez ha sido el Cascanueces 18 de las 20 ocasiones que se ha presentado. Estuvo en el estreno, pero como el hermano menor de Clara. Ahora bailará junto a una joven de la Escuela Ballet-Arte a la que le dio clases. Es un ejemplo de cómo la danza atraviesa generaciones. “Es mi mejor regalo, mi Niño Jesús.  Este año espero retirarme con un buen sabor de El Cascanueces. Seguiré en la compañía, pero como bailarín me gustaría dejar espacios a los talentos que vienen, que son muchos”.

El festejo de la compañía
La celebración del 20º aniversario de El Cascanueces será desde el escenario. El Ballet Teresa Carreño rememorará la versión original de Nebrada y la llevará al público del 10 al 22 de diciembre. Con la dirección artística de Cristina Fungairiño y Laura Fiorucci, cerca de 60 bailarines interpretarán en la Sala Ríos Reyna la historia que Alejandro Dumas adaptara del cuento escrito por E. T. A. Hoffmann.

La música de Tchaikovski estará a cargo de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, dirigida por los maestros Rodolfo Saglimbeni y Alfonso López Chollett.

Las entradas para las funciones cuestan entre 200 y 500 bolívares para los adultos, y entre 100 y 250 bolívares para niños y tercera edad. Se pueden adquirir en las taquillas del teatro o a través de la página web www.teatroteresacarreno.gob.ve.