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El azar se hace contemplativo en la vastedad natural

La clausura de la exposición será el domingo 24 de abril | Foto Manuel Sardá

La clausura de la exposición será el domingo 24 de abril | Foto Manuel Sardá

En la muestra, integrada por ocho imágenes de gran formato tomadas desde 2013, se ven retratados paisajes de Araya y Paria, en el oriente del país

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Es la sensualidad de lo fortuito el punto de partida. Ya Ricardo Peña había terminado su serie fotográfica sobre espacios interiores en El Paraíso, cuando quiso abrirse a los contornos desbocados de la naturaleza. De aquella vastedad surgieron sólidas imágenes que pasan de la experiencia sensorial a la contemplación del ser y de su existencia.

Penínsulas es eso: un episodio metafísico en el que se sumerge el espectador –ya lo había hecho el fotógrafo con sus técnicas y lentes– y ahora solo le queda dejarse llevar. Esta individual será inaugurada mañana en la galería Carmen Araujo Arte, en el Secadero 2 de La Hacienda La Trinidad. Permanecerá abierta al público hasta el 24 de abril.

La exhibición está integrada por ocho imágenes en gran escala tomadas desde 2013 en las zonas de Araya y Paria, en el oriente del país. Esa dualidad entre el ambiente árido del primero y la frondosidad húmeda del segundo se resuelve en la idea de territorios de una poderosa estética que le permiten al espectador maravillarse de aquello que lo precedió, que está y estará después de él.

“Cuando trabajé en El Paraíso los problemas de composición que planteaba estaban entre cuatro paredes. De allí comenzó la curiosidad de salir. Araya y Paria las conozco desde que tenía como 17 años y son unos lugares donde me siento cómodo. Después vi la posibilidad de que allí podía haber un buen proyecto, una comparación visual. De alguna manera ambas penínsulas tienen fronteras naturales muy profundas que las hacen inhabitables. Entonces, en el caso de El Paraíso los sitios sin el hombre no tienen sentido, pero estos otros existen por encima de nosotros”, expresa Peña.

Las imágenes de Penínsulas fueron tomadas con películas que el fotógrafo y docente alteró en una dinámica lúdica, a partir de experimentos para que participara el azar. Utilizó unas que estuvieran vencidas –hasta 36 años–, las añejó, las llevó del frío al calor, las pasó por rayos X en los aeropuertos, modificó los tiempos de exposición. Para Peña la fotografía no es solamente el documento fijo que luego se mira, sino el proceso previo que lo origina de una manera en particular.

“El control sobre las cosas es una ilusión, divertida, chévere. Pero ilusión al fin. Dejar ver eso, aceptar que pase, es dialogar con el arte. En la fotografía hay todo un universo que si no indagas en él, no lo verás. El resultado es la toma, pero también el tiempo y los elementos que se suman”, agrega.

Además de cuadros que muestran la inmensidad del mar, la profundidad de un cielo lleno de nubes, en Penínsulas también hay espacios cerrados: paredes y habitaciones intervenidas por el hombre. Esto de alguna manera hila la muestra con el proyecto anterior de Peña y quizás con los que están por venir.

“Es un discurso personal. El espacio de un hogar es la metáfora del espacio interno de un individuo. Me gusta cómo la gente deja su huella en los lugares. Y cómo, aunque esté ausente, a través de la mirada de uno y del espectador vuelve a cobrar importancia”, dice.

Penínsulas
Carmen Araujo Arte, Hacienda La Trinidad
Inauguración: mañana, 11:00 am
Entrada libre