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La aventura de Campanella en la animación

El director argentino Juan José Campanella / EFE

El director argentino Juan José Campanella / EFE

El autor de El secreto de sus ojos confía en que, con respecto a Hollywood, tiene la ventaja de manejar la ironía del latinoamericano

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“Quiero que Metegol sea la película que más gente llevó en la historia del cine en Argentina”. El director Juan José Campanella (Buenos Aires, 1959), cuyo filme El secreto de sus ojos (2009) ganó el premio Oscar, no oculta sus anhelos con respecto a su primera incursión en el cine de animación y en la técnica del 3D, que gira alrededor de un tema sagrado en su país: el fútbol.

“Yo le tengo muchísima fe, va a sorprender. Nos hemos encontrado con caras de descreimiento, con medias sonrisas, con gestos de: ‘Éste está loco’. No es una película sobre metegoles (el nombre que se le da en Argentina al juego de mesa del futbolín), ni siquiera es una película de fútbol. Es sobre todo una historia de superación. Sabemos que tenemos una pequeña diferencia, que podemos ser un poquito más picantes y con doble sentido que lo que se permite en el cine animado estadounidense”, declaró el también autor de El hijo de la novia (2001) al diario bonaerense El Clarín acerca del estreno, que llegará a las salas argentinas el jueves 18 de julio. El filme tuvo un presupuesto de producción calculado en 20 millones de dólares y su culminación tomó 3 años.

Goteras en el estudio. “La animación me gustó siempre. Un año antes de empezar El secreto de sus ojos, me llama Gastón Gorali, que es el productor que generó la película. Él había comprado los derechos del texto de Roberto Fontanarrosa, Memorias de un wing derecho. Y con toda ingenuidad pensamos que con 2 millones de dólares hacíamos una cinta del nivel de Pixar. La única manera era una coproducción con España y con una película que tuviera proyección internacional”, admitió Campanella, que trabajó con Sergio Pablos, uno de los creadores de Mi villano favorito, para tratar de conseguir unos personajes humanoides más atractivos que los de Hollywood: “Para mí, el niño Andy es lo más feo de Toy Story. Más que la escuela de Disney, Metegol es puro movimiento de músculos. Alguna escena la hicimos como veinte veces hasta lograr esa sutileza. Lograr lo chiquito es lo difícil”.

 “Creo que Metegol es para chicos de 8 años de edad para arriba. Tiene mucho humor para adultos, muchas referencias de cine para nosotros, hasta tiene dos planos copiados de Ingmar Bergman, de El séptimo sello y Cuando huye el día”, contó el cineasta, que confesó las dificultades de hacer una película animada en Argentina: “No sabíamos que habría complicaciones, que esto iba a exceder la capacidad de computación del país. No sabíamos que no nos iban a dejar importar equipos. No sabíamos que se nos iba a cortar la luz una vez cada cuatro días y el agua iba a entrar al estudio cada vez que llovía fuerte”.