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La austeridad viste la noche de la belleza

Se realizará en el estudio 1 de Venevisión | Foto: Ernesto Morgado/El Nacional

Se realizará en el estudio 1 de Venevisión | Foto: Ernesto Morgado/El Nacional

De noches fastuosas e inolvidables está repleta la historia del Miss Venezuela. Este año la crisis vuelve a pisar el escenario del show

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Ningún sector de la vida pública ha escapado a la crisis económica que afecta el país. Muchas empresas se han visto en la necesidad de hacer ajustes por primera vez, pero el Miss Venezuela, una de las industrias más exitosas del país, ha sabido sortear estas situaciones con anterioridad.

En 2003 la crisis política y el control cambiario pusieron en peligro el viaje de Mariángel Ruiz al Miss Universo. En aquella edición –se conoció extraoficialmente– Venezuela fue exonerada de pagar los derechos de participación, un monto que en la actualidad asciende a 95.000 dólares. Ese mismo año, por primera vez en la historia del concurso, la soberana nacional se eligió en el estudio 1 de Venevisión.

Desde ese momento, ni el certamen ni el espectáculo volvieron a tener el mismo esplendor. El calificativo de “magno” comenzó a quedarle grande.

Pero esto no siempre fue así. La sociedad creativa de Joaquín Riviera y Osmel Sousa produjo una cantidad de momentos inolvidables: las representantes de la belleza desfilaban en el Poliedro de Caracas en medio de musicales encabezados por los cantantes de moda como Celia Cruz, Enrique Iglesias o Wilfrido Vargas, entre muchos otros. Por años, los espectáculos producidos por Riviera, quien viajaba a Broadway para inspirarse con los musicales, fueron referencia en el continente.

El musical de 1990 con el circo de Las Cómplices –con Maite Delgado, Viviana Gibelli y Delta Girbau– es citado con frecuencia. En 1994 el Teatro Teresa Carreño se convirtió en el sambódromo de Río de Janeiro y en 1998, con alegorías a safaris africanos, algunos jeeps subieron al escenario.

La escritora Gisela Kozak, autora del libro Ni tan chéveres ni tan iguales, señala que la crisis no ha podido mermar la importancia que parte de los venezolanos le dan a los shows que se ofrecen durante el concurso. “El socialismo del siglo XXI no ha podido con eso. Yo he visto espectáculos del gobierno, presentaciones que se supone que son de cultura venezolana, que siguen el mismo molde del Miss Venezuela”.


Una noche linda y modesta

La austeridad se hace presente este año. La gala de 3 horas se realizará en el estudio 1 de Venevisión, con solo 200 personas. De hecho, los familiares verán el concurso desde una sala contigua.

No habrá invitados internacionales. La música estará a cargo del talento nacional: Oscarcito, Omar Acedo y Kent y Tony.

Los productores han sobrepasado los desafíos a punta de creatividad. Ricardo di Salvatore, uno de “los 4 fantásticos” herederos del legado de Riviera, dice que si bien ha sido difícil preparar el show de este año, no ha sido imposible.

“La crisis afecta a todos, pero hay que resolver. Tenemos que usar la creatividad al máximo. Hay muchas limitantes, si no encuentras madera para tapar un hueco, colocas dry wall. Y si no lo hay, lo forras con una licra”, expresa.

El espacio reducido del estudio 1 también afecta la grandiosidad de los vestidos. El diseñador Gionni Straccia, quien este año viste a tres candidatas, afirma que ha tenido que ajustar el tamaño de los trajes.

“La crisis sí es notoria, pero sobretodo en el espectáculo. Hay que tomar en cuenta el escenario y los vestidos deben estar acorde con el espacio. Sin embargo, no estoy escatimando en recursos”.


Quirófanos selectivos

Hasta principios de la década pasada, la Organización Miss Venezuela corría con los gastos quirúrgicos de la mayoría de las participantes. Según el comunicador Diego Montaldo, las cirugías que más se practican las concursantes de estos tiempos son busto, rinoplastia, otoplastia y liposucción, además de los tratamientos estéticos odontológicos. Pero ahora muchas de las misses deben asumir esos gastos, revela el periodista Orlando Suárez.

“Ahora solo pagan las operaciones de las favoritas. Sin duda, ya no se hacen los mismos gastos de antes. Hubo un año en la década de los noventa en el que se invirtieron 90.000 dólares por candidata. Hoy en día la cobertura es parcial”, añade.

Las clases, el vestuario, el estilismo, maquillaje y gimnasio sí son suministrados por la organización. “Si calculas los gastos básicos: algunos uniformes, peluquería y otras cosas más, la inversión más modesta es de 100.000 bolívares por concursante”, señala Suárez.