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La atropellada visita de la Oreja de Van Gogh

“Este definitivamente va a ser el concierto más inolvidable que hemos hecho”, afirmó Leire Martínez | EFE

“Este definitivamente va a ser el concierto más inolvidable que hemos hecho”, afirmó Leire Martínez | EFE

Los músicos tuvieron que lidiar con problemas técnicos, la lluvia y hasta con la descortesía de la Policía de Chacao el jueves en la noche

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“Este definitivamente va a ser el concierto más inolvidable que hemos hecho”, afirmó Leire Martínez ante el micrófono. La voz femenina de La Oreja de Van Gogh no se refería a una energía especial sobre el escenario. Tampoco a una avasallante respuesta del público. La agrupación española tuvo que torear una serie de eventos desafortunados sobre la tarima, desde un percance técnico hasta la actuación de la Policía de Chacao, en su presentación del jueves en Caracas.

A las 8:30 pm un intenso contraste de luces les dio la bienvenida a los 5 músicos en el Anfiteatro del Sambil. Los caraqueños los recibieron con fuertes aplausos, que mutaron a gritos al escuchar los primeros acordes de “Rosas”, que daba inicio a una particular noche.

El cielo amenazaba con lluvia. Pero el público que ha asistido a los últimos conciertos de este mes en Caracas está preparado para mojarse. La velada continuó con “El último vals” y uno de los fans aprovechó para lanzar a la tarima una gorra tricolor. Leire se la puso por un momento y la respuesta fue ensordecedora, aún cuando el anfiteatro no estaba completamente lleno.

“Cuando dices adiós”, “20 de enero”, “Inmortal” y “Sin ti” siguieron en el repertorio. La banda demostró que ha crecido musicalmente desde la última vez que vinieron por primera vez a Venezuela hace diez años. Y sorpresivamente un sonido estrepitoso salió de las cornetas. Los micrófonos se apagaron. El concierto se paralizó a las 9:00 pm.

En la consola, los técnicos venezolanos discutían con los representantes españoles sobre la mejor manera de solucionar el problema. Movimiento de cables, llamados por radio, verificaciones en las computadoras. 16 minutos después se escuchó una cortina musical como prueba. A las 9:20 pm los 5 integrantes de La Oreja de Van Gogh pudieron regresar al escenario. Y se desató la lluvia.

Siguieron “Europa VI”, “Mi vida sin ti”. Martínez le hizo frente al mal tiempo y continúo su show. Muchos prefirieron mojarse, otros sacaron paraguas que lograron pasar burlando a la seguridad. Los demás se refugiaron debajo de las gradas superiores.  “La playa”, “El 28”, “María”. El grupo repasaba los éxitos de su carrera de casi 20 años, y los juntaba con canciones nuevas, que forman parte del reciente disco Primera fila.

“Durante el apagón los escuchamos cantar varios temas. Los vamos a complacer”, dijo la vocalista antes de interpretar “De cosas imposibles”. Pero el momento más importante de la noche se desencadenó con la llegada de “Jueves (11 de marzo)”. “Es increíble que ocurran cosas como estas en el mundo”, dijo la cantante en referencia a la letra del tema, dedicado a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Al terminar, la ovación fue cerrada, sentida. Y le siguieron otros éxitos: “Muñeca de trapo” y “El primer día del resto de mi vida”.

“Creo que no hemos tenido un concierto en el cual nos hayan pasado más cosas como en este de Venezuela. Primero empezó con el cambio de fecha. Problemas de sonido y la lluvia. Va a ser el más inolvidable. Estamos agradecidos porque a pesar de todo habéis cantado con la mayor de las pasiones. Vosotros le dais sentido a lo que hacemos”, fueron las palabras de Leire Martínez casi al final del concierto.

“Una y otra vez”, “Vestido azul”, “Cometas por el cielo” y “Pop” fueron los últimos temas de la noche. Pero el público les pidió más, otra canción para irse contento a casa. La banda la concedió. Pero en medio de esta última, a las 10:42 pm, de manera violenta cortaron el sonido. La gente pensó que se trataba de otro problema técnico. Pero no. Un grupo de Policías de Chacao hizo una demostración de fuerza en la consola y obligó a apagar los micrófonos. Alegaban que se habían excedido de la hora. Pero su reacción fue un atropello tanto para la banda como al público.