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"Me atrevo a preguntar lo que nadie pregunta"

Karen Ferreira, animadora de El Avispero por Televén / @kaferreiraf

Karen Ferreira, animadora de El Avispero por Televén / @kaferreiraf

Con la agilidad que le ha dado la radio, la periodista y locutora hace malabares para equilibrar su trabajo y su vida profesional

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Cuando concedió la entrevista, Karen Ferreira aseguró que no había dormido en las últimas 36 horas. Sus compromisos de trabajo y una gripe complicada de su esposo, el también locutor Alex Goncalves, le habían robado horas de descanso pero no su energía.

La conductora de El avispero comenzó hace ocho años en la radio, en la emisora Hot 94.1, y pasó a los micrófonos con varios programas hasta que llegó a Versus, con el que consolidó su nombre.

Con ese formato llegó a la televisión en 2009 en el canal La Tele, en el que estuvo al aire tres años. Ahora, con el programa de Televen, Ferreira vuelve a la pantalla chica con entrevistas parecidas a las que siempre ha hecho, explicó.

Su boda, hace tres meses, causó revuelo en las redes sociales. “En Instagram y en Twitter hubo despechos cuando me casé con Alex. ¡El día de la boda hubo gente que fue a la iglesia a verlo! Pero me he portado bien con sus fanáticas, entiendo que es su trabajo y que él está donde está gracias a ellas. Hay gente que antes lo seguía solo a él y ahora me sigue a mí, y viceversa. ¡Hasta le tomo fotos con las mujeres en la calle!”, añadió.

Reparte, no sin esfuerzo, su tiempo entre los micrófonos, las cámaras y el hogar. Confesó que en algún momento pensó en dejar algunas de las cosas que hace, pero todo fue tomando su curso.

—¿Cómo ha sido su experiencia en El avispero?
—Hasta ahora todo ha sido muy fácil. Algunos me preguntan cómo hago porque cuando llego a algún lugar, las preguntas que suelo hacer no son como las de los otros periodistas. Me atrevo a preguntar lo que nadie pregunta y trato de hacer reír a la gente. Eso es El avispero y muchos nos dicen que siempre se acuerdan de nuestras entrevistas. Ha sido todo muy rico, distinto, aunque había trabajado en televisión y el tipo de entrevistas era más o menos parecido, con el tono atrevido e irreverente. A veces puede ser complicado, pero siempre es chévere.

—¿Qué se necesita para ser una avispa?
—Hay que ser muy ágil, de mente rápida. Y a mí eso me lo ha dado la radio, donde aprendí a improvisar. Ahí la mente tiene que ir dos pasos por delante de aquello que estamos por decir, para poder responder rápido. A veces lo hago hasta sin darme cuenta y cuando me escucho o me veo pienso “¿cómo se me ocurrió?, ¿de dónde saqué esto?”. Sin duda, la experiencia de la radio ha sido fundamental para mí.

—Entre la radio, la televisión y su casa, ¿cómo hace para distribuir su tiempo?
—Es difícil, aunque en El avispero no grabamos todos los días, cada uno graba tres veces a la semana, más o menos. Los días que no grabo es un poco más suave, porque la radio es más relajada y no tengo que andar tan producida. Esos días ando en zapatos bajitos y no me maquillo casi. Además estoy recién casada con alguien que también es del medio y tampoco tiene horario. A veces, cuando no tengo El Avispero y Alex no tiene ChataingTV tratamos de hacer algo para no caer en la rutina porque, a pesar de que estamos nuevos en el matrimonio, es fastidioso hacer siempre lo mismo.

—¿Qué ha sido lo más difícil de estos tres meses de matrimonio?
—Lavar, planchar y cocinar (risas). En estos días me preguntaron si Alex no pagaba a una señora de servicio y yo respondí que no, porque él no se casó con una inútil. No quiero tener a alguien que haga todo, quiero aprender a hacer cosas, equivocarme. Lo más difícil ha sido que salí de mi casa a la iglesia y estaba acostumbrada a que me quitaba la ropa, la ponía en el cesto y por arte de magia aparecía planchada en mi clóset. Ahora entiendo que la magia era mi mamá. Pero no me puedo quejar, Alex es una maravilla de esposo y cuando tengo un día de pauta completo y él no, llego a la casa y está impecable ¡y con flores!