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40 años sin el genio de Picasso

El escultor y pintor rompió el concepto de forma en el arte moderno. Sigue siendo el creador más influyente de los últimos dos siglos. En el país hay más de un centenar de sus obras

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Pablo Picasso murió hace exactamente 40 años en Mougins, Francia, el 8 de abril de 1973, a los 91 años de edad. La plástica ha cambiado mucho desde entonces y ya no se habla de vanguardias. Sin embargo, nadie ha logrado sustituirlo como el artista que mayor impacto causó tanto en su época como en las generaciones posteriores.

El español nacido en Málaga fue prolífico como creador. Realizó aproximadamente 60.000 obras, en su mayoría pinturas, esculturas, grabados cerámica y textiles. Es de los más vendidos y expuestos alrededor del mundo. “Pienso que si Picasso no hubiera nacido, la historia del arte sencillamente sería otra. Él modificó las estructuras y es, junto con Leonardo da Vinci, el artista más importante de todos los tiempos”, dice el galerista Alejandro Freites.

Fue un niño prodigio desde su niñez, escribe E. H. Gombrich en La historia del arte. A los 19 años ya vivía en París y pintaba a la manera de los expresionistas, pero halló su verdadero camino estudiando a Gauguin, Matisse y Cézanne. Este último le sugirió que contemplara la naturaleza a partir de cubos, conos y cilindros. Aunque el autor considera que probablemente le estaba hablando de composición, el entonces pintor tomó la sugerencia y la llevó al campo de la forma. Así nació el cubismo.

Picasso fue el creador que definitivamente alteró la idea de representación en el arte. “Él llevó al límite las posibilidades de alterar el modo en que nosotros nos imaginamos las formas, al menos en la tradición occidental. Experimentó al máximo y abrió el camino para que las generaciones posteriores de artistas comenzaran a generar otras propuestas a partir de su legado”, indica el investigador Gerardo Zavarce, ex curador del Museo de Arte Contemporáneo, que atesora una importante colección de obras del español.

Sofía Ímber, fundadora del MAC y primera latinoamericana que recibió la Medalla Picasso, aún recuerda lo especial que fue la ocasión en la que adquirió la primera pieza del malagueño para la institución. Fue el primero en llegar a una pinacoteca latinoamericana. “Yo decía que un museo moderno no es moderno sin un Picasso”, le dijo a la escritora Arlette Machado, autora de la biografía Mil Sofía. Por teléfono, Ímber agrega: “Para mí Picasso es el hombre del siglo XX. Lo conocí en París. Tengo fotos con él, lo visité en su casa de Notre-Dame-de-Vie, y dejé en el museo la única Suite Vollard que existe en América Latina”.

Retroverso se titula el primer dibujo adquirido por Ímber, acota el investigador Félix Suazo, quien también recuerda que entre las obras de la colección figuran Retrato de Dora Maar y Dos figuras acostadas. En 1987, el museo albergó la primera individual dedicada enteramente a la obra del artista.