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Con acrobacias bajó el telón de la fiesta teatral

Las acrobacias dieron vida al Festival Internacional de Teatro / Raúl Romero

Las acrobacias dieron vida al Festival Internacional de Teatro / Raúl Romero

Primate Percusión Teatral y Origami Estudio presentaron anoche en la plaza Alfredo Sadel la única función de calle de la más reciente edición del Festival

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A falta de espectáculos de calle en la programación de la edición número 18 del Festival Internacional de Teatro, el cierre de la actividad no pudo ser pensado de otra manera: las artes escénicas tenían que apoderarse de un espacio público y los organizadores escogieron la Plaza Alfredo Sadel como el escenario de despedida de la fiesta teatral.

Los espectadores empezaron a llegar al sitio minutos antes de las 7:00 pm. Tomaron asiento en el piso, cerca de la tarima, que estaba casi al ras. Los niños tenían la posición más privilegiada. La mayoría tenía ansiedad.

Se movían inquietos, mientras sus padres intentaban que se quedaran tranquilos en las primeras filas.

Muchas de las personas que acudieron a la plaza habían visto al menos una de las 70 funciones, tanto nacionales como e internacionales, que se ofrecieron durante los pasados 10 días en varios teatros de la capital. Otros no habían tenido la oportunidad de ir a las salas y por ese motivo aprovecharon la clausura para disfrutar de los espectáculos al aire libre.

Los integrantes de la agrupación Primate Percusión Teatral sorprendieron desde el inicio.

En vez de estar en la plaza, aparecieron del otro lado de la Avenida Principal de Las Mercedes.

Con la ayuda de la policía, paralizaron el tráfico con su show de timbales.

Los visitantes que se habían sentado corrieron hacia el grupo para poder ver de cerca parte de su propuesta, Pan Pa’ Tim 2.0, que combina música, ritmo, teatro y danza. Entre el público se encontraban varios integrantes de la compañía coreana EDx2, invitadas del Festival, que se unieron a la celebración. Tomaron sus cámaras y retrataron a los ejecutantes; intercambiaron sus impresiones y hasta auparon a los venezolanos con gritos.

El repiqueteo de los timbales aceleró las emociones y dejó de buen ánimo a la audiencia que estaba presta a disfrutar de la otra presentación, la del grupo Origami Estudio, que fusiona técnicas circenses con la danza y el teatro.

La agrupación llevó a escena Irreversible, una pieza que hace un llamado a tomar conciencia ecológica, sobre el desgaste que tienen los recursos naturales y cómo el hombre hace poco para evitar que ocurra una tragedia.

Aunque está pensada para todo público, la obra está destinada para los niños, que se sorprendieron al ver a la bailarina colgar de las telas o al hacer acrobacias aéreas en el aro.

También los adultos aplaudieron al observar las destrezas y el equilibrio de los miembros de la agrupación.

La obra de Origami Estudio mantuvo la atención de parte de los espectadores, aunque muchos se retiraron de la plaza a medida que empezaron a predominar los diálogos poco entendibles (mucho ruido y sonidos onomatopéyicos) entre los personajes.

El final llegó desde las alturas: la bailarina danzó desde el aro y arrojó a los espectadores hojas secas, que caían como lluvia.