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Ximena Borges le canta a la Navidad de forma ecléctica

CORTESÍA ANTHONY APPLEWHITE / FORUM MEDIA

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En su disco debut Joyful noise la soprano versiona villancicos en cinco idiomas, sin más instrumentos que su voz y un computador

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Reunidos en Nueva York para un almuerzo, Ximena Borges le muestra al compositor venezolano nominado al Grammy Gonzalo Grau una versión con varias voces de "Niño lindo" que había grabado como regalo para su mamá. En el calor de la conversación surgió la idea de hacer un disco entero de clásicos navideños, pero con un sonido experimental.

Esa fue la semilla que germinó en Joyful noise, el disco debut de la cantante lírica que el próximo viernes se podrá comprar junto con el diario El Nacional.

Un trabajo ecléctico que se sale del molde y que le da atemporalidad a un álbum decembrino. Son 10 canciones navideñas que se pueden escuchar durante todo el año.

“No llevo toda la vida queriendo hacer un disco de Navidad”, aclara de entrada la joven caraqueña residenciada en Estados Unidos. “Pero en estas fechas usualmente te pones en los zapatos de un montón de gente tratando de adivinar qué quieren. Sales por momentos de ti, de tus problemas. Haces empatía con los demás”, agrega.

Su intención, dice, es ofrecer un producto con sentimiento que le regale un poco de  alegría en esta época a quien lo reproduzca.

Las canciones que componen el primer trabajo de Borges fueron grabadas sin instrumentos: los sonidos emanaron de las cuerdas vocales de la soprano y de un computador. Son temas lúdicos interpretados en cinco idiomas: inglés, español, italiano, alemán y francés.

El disco comienza con un apetitoso "Crunchy Brummer Boy", en el que incluye el crujido de una papita frita como recurso sonoro. Se pasea por un "Niño lindo" con pinceladas de The Police, una reinvención del popular villancico "Año viejo" hasta llegar a un "Ave María", que la artista consideró “el más difícil” de todos los temas, puesto que debió grabarlo nota por nota y medio dormida.


Música de clóset. Cuando Gonzalo Grau y Ximena Borges decidieron materializar el disco, eran conscientes de que no podían hacerlo en un estudio de grabación regular porque el proyecto tenía una naturaleza atípica que no hubiese compaginado con la presión de las horas de alquiler ni el presupuesto de ambos. Así que decidieron hacerlo en el hogar de la cantante.

“Los clósets de mi casa tienen ruedas. Los movimos e hicimos una cabinita de sonido cuyo techo era un bastidor de mi papá. Si pasaba una ambulancia, por ejemplo, grabábamos de nuevo”, recuerda entre risas la hija del multifacético artista Jacobo Borges. “La ropa aislaba bastante, pero se colaban ciertas cosas. El ingeniero de sonido, Fernando Aponte, hizo un trabajo de limpieza muy bueno”, indica.

Pero con un proceso de composición tan minucioso, ¿cómo es un show en vivo de Joyful noise? La verdad es que ella nunca se lo planteó. Sin embargo, el jueves pasado tuvo que hacerlo en el Trasnocho Cultural ante un público expectante. Su técnica consistió en usar un looper (pedal de efectos), con el que fue creando cada una de las capas del tema en vivo. Si se piensa en el show de una orquesta, fue algo así como si tocara instrumento por instrumento.


Sin etiquetas. Ximena Borges insiste en dejar claro que no quiere que la vean únicamente como una cantante lírica. “Quiero hacer muchas cosas”, reflexiona. No le preocupa que su residencia en el imaginario colectivo sea con una credencial de “género desconocido”, porque espera que su identidad musical sea precisamente esa.

Al respecto, asegura: “Hay muchos artistas que lo han hecho: la gente sabe que cada trabajo de esa persona será algo totalmente diferente. Empezando por mi papá. A él no le puedes decir que es un artista figurativo, abstracto o digital, porque lo es todo”.

El siguiente paso para Borges será componer sus próximas canciones.


Joyful noise

Ximena Borges

Venta: viernes 13 de diciembre con el El Nacional

Precio: 85 bolívares con el cupón impreso en el diario y 95 bolívares sin el ticket promocional