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La mujer del siglo XX se quitó la solapa en las artes venezolanas

En la muestra se destaca el desnudo en obras como Annah (1984) de Marisol Escobar | Manuel Sardá

En la muestra se destaca el desnudo en obras como Annah (1984) de Marisol Escobar | Manuel Sardá

La aparición de pintoras y escultoras estuvo a la par de la reivindicación de los derechos del sexo femenino. Además, la inmigración fue fundamental en el cambio del discurso y actividades hasta entonces lideradas por hombres

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La Galería de Arte Nacional fijó el 28 de julio de 1872 como fecha de la primera exposición en la que participaron mujeres artistas. Se llevó a cabo, según la institución, en el Café del Ávila –ubicado entonces frente a la Plaza Bolívar de Caracas–, donde se exhibieron El sello de la afección de Teresita Delfino, Valles de Aragua de Josefa Sprengel, Laguna de Valencia de Felicia Castillo y Cuevas del Guácharo de Ana Gothman.

Esos nombres no tuvieron continuidad en las artes plásticas del país, hasta entonces con predominancia de hombres. Es en el siglo siguiente cuando la mujer empieza a tener un papel preponderante. La institución toma dos hechos como determinantes. El ingreso en 1915 por primera vez de mujeres a la Universidad Central de Venezuela y en 1928 a la Academia Carlos Otero Vizcarrondo. Unos años más adelante, en 1932, el Ateneo de Caracas organizó el Primer Salón de Pintoras Venezolanas, donde participaron 93 autoras.

En octubre pasado, la GAN inauguró la muestra Mujer y creación en el arte venezolano, con más de 120 obras realizadas entre 1923 y 1989 pertenecientes a la colección Fundación Museos Nacionales. Los curadores son Fernando Aranguren y Esmeralda Niño. “Hasta ese año tenemos obras de estas autoras”, cuenta la investigadora. La pieza más antigua es Luis Razetti, caricatura realizada en 1923 por Ana Jacinta Crespo Báez, mejor conocida como Ninón. Entre las más recientes están una obra sin título de Reina Herrera de 1989.

Ambos expertos parten de la premisa de que el sexo femenino ha estado solapado en las artes plásticas del país debido al patriarcado. “Habían tenido un segundo lugar. La educación que tenían era de hogar. En un principio, las que empezaron a destacarse en las artes plásticas estaban muy vinculadas con algún artista”, dice en referencia a Mary y Julia Brandt, hijas del pintor Federico Brandt, y también de Mercedes Pardo, esposa de Alejandro Otero. En la sala hay piezas de ellas como Verde, azul, rojo (1972) de Mary Brandt, y Morado oscuro (1957) de Pardo.

Aranguren suma un elemento también importante, la llegada al país a mediados de los cuarenta de figuras como Gertrud Goldschmidt, conocida como Gego, Luisa Richter y Antonieta Sosa. “La inmigración fue un motor para cambiar las relaciones entre las mujeres. Ellas traían nuevas ideas y fue desapareciendo la larga noche del gomecismo”, indica el también el profesor de la GAN, quien asegura que esta es la segunda colectiva de creadoras realizada en el país desde la que hizo el Ateneo de Caracas hace 83 años.

Además, recuerda que la primera mitad del siglo XX fue la lucha por los derechos civiles de la mujer. “Empiezan a sentir ciudadanía con la información que les llega, lo que escuchan por la radio”, apunta.

La investigadora Susana Benko destaca la iniciativa de la GAN y concuerda con Aranguren en el contexto en el que empiezan a aparecer mujeres pintoras o escultoras. Claro, advierte que sus estudios no se han basado en género, sino en corrientes. “No he visto la exposición, pero me parece válida la lectura. Hay que recordar que la valoración de la mujer se luchó en el siglo XX. No recuerdo a ninguna representante del movimiento neoclásico o algún otro en años anteriores, incluso en Europa”, asegura Benko. 

María Luz Cárdenas prefiere no usar el término mujer artista. “No quiero que se malinterprete. Aunque haya sido soslayada su participación, no debe haber un reconocimiento per se. El discurso debe estar sostenido por la calidad de la obra, no por género. También hay una contraparte, el discurso de lo femenino y la reivindicación es que ha habido en los últimos años. Un caso excelente es el de Argelia Bravo, que destaca el tema como motivo de reflexión”, afirma la experta.  

Mujeres en las escuelas

La primera vez que una mujer posó desnuda ante otras en una escuela de Artes fue en 1928, en la Academia Carlos Otero Vizcarrondo de Caracas, que en ese entonces tenía alumnas en sus aulas.

El hecho es considerado por el profesor Fernando Aranguren como uno de los primordiales en la reivindicación del género en la creación artística. Paradójicamente, la figura femenina era común en lienzos y esculturas, pero como objetivo de quien pintaba.

La Galería de Arte Nacional también posee entre sus archivos gráficos la fotografía del pintor Rafael Monasterios dictando clases en la Academia Nacional de Bellas Artes de Caracas en 1930 a un grupo de jóvenes.

Seis años más tarde Elisa Elvira Zuloaga forma parte del equipo de profesores de la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas.