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Waldo Leyva construye versos pellizcándole memorias a su pasado

Waldo Leyva

Waldo Leyva

La antología de poemas Cuando el cristal no reproduce el rostro le valió al escritor cubano un galardón de 100.000 dólares

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En una tarde pastosa de agosto en La Habana, hace más de 2 décadas, Waldo Leyva vio a su esposa pasar y le produjo curiosidad saber cómo sería esa mujer con 20 años más y si después de tanto tiempo seguirían juntos. Ese pensamiento catapultó la cadena de imágenes que lo ayudaron a construir el poema “Definitivamente jueves”, en el que se dice a sí mismo: “Quiero que el veintiuno de agosto/ del año dos mil diez,/ a las seis de la tarde como es hoy,/ pases desnuda atravesando el cuarto/ y preguntes por mí”.

Ese es el poema por el que se le conoce en los círculos literarios latinoamericanos, al punto de que cuando se cumplió la fecha asentada en el verso inicial recibió de todas partes del mundo llamadas a México, donde trabaja como miembro de la oficina consular cubana. Eran amigos suyos, que al caer la tarde brindaron en su honor para celebrar que, por fin, había sido “Definitivamente jueves”.

“El ser humano es prácticamente todo memoria. Si se quiere matar al hombre, se le deben borrar los recuerdos. Esa es la muerte más cruel que puede existir, porque esa facultad nos va haciendo quienes somos. Para escribir es muy importante este recurso, porque los poetas trabajamos con la memoria táctil, la visual, la auditiva y la olfativa. Sólo así podemos hacer nuestros versos y aprehender el mundo que nos rodea”, explica el autor nacido en Remates de Ariosa en 1943.

 

Cristales ganadores. Leyva está de visita en Caracas porque hoy a las 7:00 pm, en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, recibirá el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, que le valió el poemario Cuando el cristal no reproduce el rostro. “Concilia en su recorrido unitario y fervoroso los dones de la memoria ante el tiempo y la desolación, la poesía acude para conjurar las recurrentes traiciones del porvenir”, indica el acta del jurado –integrado por el venezolano Gustavo Pereira, el cubano Raúl Fornet-Betancourt y el mexicano Josu Landa Goyogana– sobre el libro ganador.

Leyva, que se identifica como lector de César Vallejo, Jorge Luis Borges y Pablo Neruda, también ganó el X Premio Casa de América de Poesía Americana, con la obra El rumbo de los días. “También a Cuando el cristal no reproduce el rostro lo despertaron las memorias, una tras otra. Pienso que la aspiración de todo ser humano es que quisiera tener memoria de la totalidad”, dice.

El escritor, perteneciente a una generación para la que el poeta venezolano Chino Mora fue una referencia obligada, agrega: “Este es un premio que se ha consolidado como uno de los más importantes de la tradición literaria de América Latina. Lo digo porque tengo la posibilidad de dialogar con muchos poetas jóvenes de otras partes del mundo y para ellos resulta substancial no sólo por lo que significa económicamente (está dotado con 100.000 dólares) sino también porque eso mismo le da prestigio y hace sentir que quienes organizan el certamen creen que vale la pena invertir en la poesía”.

Para terminar su visita al país, el autor que ahora se dedica a poemarios de obras cortas, como haikus y tankas, mañana compartirá sus textos con el público en el Museo Rómulo Gallegos del Celarg, entre las 5:30 pm y las 7:00 pm.