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Vytas Brenner volvíó a respirar con la música de sus amigos

Homenaje a Vytas Brenner | Foto Manuel Sardá

Homenaje a Vytas Brenner | Foto Manuel Sardá

El maestro de la fusión instrumental fue homenajeado en un concierto en el que artistas allegados reinterpretaron sus canciones 

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Los músicos de Ofrenda llegaron tarde a su primera presentación. Corría la década de los setenta cuando el Aula Magna de la UCV se abarrotó de estudiantes de izquierda y derecha que se enfrentaron en el recinto durante la larga espera. La aparición de la banda de Vytas Brenner fue el bálsamo para aquella polarización.

Algo similar ocurrió el sábado en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. No había terminado de anunciarse el mensaje institucional propagandístico cuando comenzaron los abucheos.  "¡Viva Chávez!" fue la réplica de algunos. La nota discordante se mantuvo cerca de tres minutos, hasta que fue aplacada por la melodía de “Cachunchú florido” interpretada en el balcón lateral desde el teclado de Miguel Noya y las maracas de Manuel Rangel.

Ambos recibieron al público que iba entrando al concierto Ofrenda para Vytas, un recital dirigido por Pedrito López y Santos Palazzi que reunió a discípulos y amigos del maestro alemán que llegó a fusionar los ritmos tradicionales venezolanos con el rock progresivo, el jazz y el blues.

Brenner llegó al país en 1946, cuando tenía 3 años de edad. La fauna, la flora y el folklore nacional le sirvieron de inspiración para titular sus canciones e ilustrar las portadas de sus discos. Todos esos elementos se reunieron en escena. Fue un encuentro multisensorial que combinó su música con videos que ilustraban el imaginario de sus canciones. 

Willy McKey fue el encargado de presentar a los reinterpretes de Vytas. Advirtió que los presentes serían testigos excepcionales de un evento irrepetible que no podía ser registrado en audio o video por políticas de derecho de autor.

“Araguaney” prestó sus raíces para el concierto. Gaélica inició el recital con esa canción de 1973, tema de la discografía de Brenner que fusiona la polirritmia de la música venezolana con los géneros con los que experimentaba el autor desde los estudios de Radio Continente, uno de sus laboratorios.

“Catatumbo” sonó con el arpa, cuatro y maracas de Compasses, uno de los momentos más aplaudidos de la noche junto a la versión que del mismo tema hizo la banda de rock Backhand. La sección vocal estuvo a cargo de Sergio Pérez, Biella DaCosta, Jorge Spiteri y Boston Rex, que interpretaron “Agua clara”, “Estoy como quiero”, “I´m feeling” y “Sentado en una piedra”, respectivamente.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela interpretó Oro negro, sinfonía de Brenner compuesta por tres movimientos dedicados a la historia de Venezuela. Para el concierto tuvo que ser reducida de 55 a 15 minutos.

Gerry Weil dedicó “Vytas”, La única canción que no fue compuesta por Brenner. Alfredo Naranjo y Huáscar Barradas también dijeron presente, instrumento en mano. Todos los músicos se reunieron en el escenario para el punto final de la noche, la icónica “San Agustín”.