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Vivo o muerto, Michael Jackson es rey

Michael Jackson / AP

Michael Jackson / AP

X-Scape, álbum del que se desprende un hit del fallecido artista a dúo con Justin Timberlake, se sumó a la lista de éxitos post mortem de la industria discográfica 

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Michael, álbum editado el 10 de diciembre de 2010 –año y medio después de la muerte del Rey del Pop–, demostró, a pesar de ser un disco con ventas que muchos soñarían con alcanzar, que no todo lo que Michael Joseph Jackson tocaba debía automáticamente generar un boom como esos a los que el genio estaba acostumbrado. 

Cuando se hace una afirmación como esa –que Michael no fue un disco exitoso– es importante considerar que se trata de un artista que reinventó el negocio y alcanzó peldaños en la industria que ni siquiera existían. Así que –numéricamente– un fracaso de Jackson podría ser interpretado como un éxito supremo si esas cifras las lograra alguno de los mortales.

Aquel álbum, el primer trabajo inédito publicado tras el fatídico 25 de junio de 2009, le siguió a This Is It, un recopilatorio que acompañó al documental realizado con fragmentos de los ensayos para los shows que no pudo realizar. El título llegó gracias a una antigua grabación, devenida en sencillo promocional, que el estadounidense hizo de una canción de Paul Anka (el autor del “New York, New York” que inmortalizó Sinatra).

El perfeccionismo es uno de los rasgos que suelen destacar quienes compartieron con él. El artista era un obsesivo, un mago que no mostraba ninguno de sus trucos hasta tanto no estuviera totalmente seguro de que iban a generar una explosión de proporciones astronómicas. Apenas murió, comenzaron a destaparse los talleres, a hacerse públicas obras que el músico consideraba a medio camino.

X-Scape, el segundo álbum inédito, ocupó el primer puesto de las listas mundiales de ventas. Aunque ya fue destronado en Estados Unidos por Turn Blue de The Black Keys, la hazaña se concretó, en parte gracias a un poderoso sencillo con un aroma de finales de los setenta, los años en los que presentó su dorado Off The Wall. De haber sido lanzado justo después de las sesiones, el sencillo “Love Never Felt So Good” se hubiera adelantado al sonido retro que proponen en la actualidad artistas como Pharrell Williams. Además, fue realizado a dúo con otra criatura del mainstream: Justin Timberlake. Y, por si su inmortalidad no quedó clara, esperó para resucitar a través de un holograma en los Premios Billboard.  

Desde el cielo

Aunque en su caso se trata de piezas que deliberadamente dejó por fuera de sus producciones, el logro de Michael Jackson trajo a colación episodios en los cuales los artistas no vivieron para experimentar el éxito de sus discos, como le ocurrió a Otis Redding, cantante estadounidense de soul que falleció en 1967 y jamás escuchó cómo su hit “(Sittin’ On) The Dock Of The Bay” agitó a multitudes.

Ian Curtis, líder de la banda británica Joy Division, se suicidó dos meses antes de la presentación del esperado segundo disco de la banda, Closer. Janis Joplin murió justo antes de la última sesión de grabación de Pearl, por lo que el tema “Buried Alive In The Blues” fue incluida en formato instrumental. Jimi Hendrix, de quien se ha publicado mucho más material después de fallecido, tenía listas las 17 pistas de First Rays Of The Rising Sun, que los productores decidieron dividir en 3 obras de larga duración para ganar más dinero. También se han editado sus presentaciones en directo, como la de Woodstock y la de Monterrey –donde quemó su guitarra–. En total, es una docena de álbumes póstumos frente a 4 que lanzó en vida.

Es preciso, cuando se habla de esa cara de la industria discográfica que se nutre de aquellos que partieron, mencionar a Elvis Presley, el artista que le sigue a Jackson –el tercero es Bob Marley– en la lista de los personajes que han producido más ingresos después de fallecidos. Del pionero del rock n’ roll se editó una serie de álbumes, que incluyó algunos sencillos inéditos, remezclas, recopilatorios y, sobre todo, presentaciones en directo. De John Lennon se publicó Milk and Honey (1984), con residuos de las sesiones correspondientes a Double Fantasy (1980); y The Beatles (incluido George Harrison) trabajó a partir de dos de sus ideas para crear “Free As a Bird” y “Real Love”, novedades de la primera y la segunda entrega (1995 y 1996) del Anthology.

Lo que quedó de The Doors tras el deceso de Jim Morrison musicalizó unos poemas de su fallecido líder para publicar An American Prayer (1978) siete años después de la tragedia. De Queen se editaron trabajos en directo, pero el primero, en estudio, fue Made In Heaven (1995) –Freddie Mercury se despidió exactamente cuatro años antes–. Nirvana lanzó el sencillo “You Know You’re Right” para promocionar el ‘grandes éxitos’ que vio la luz en 2002, pero antes habían salido al mercado varios shows, entre ellos el unplugged grabado para la cadena MTV. Y cómo olvidar a la excéntrica joven que rescató el soul desde el barrio londinense de Camden. De ella, para deleite de sus seguidores, se han publicado dos obras con temas nuevos, rarezas y versiones minimalistas: Lioness: Hidden Treasures (2011) y Amy Winehouse at The BBC (2012).

Nadie ha vendido tanto como Michael Jackson, ni vivo ni muerto. Según la revista Forbes, entre octubre de 2012 y octubre de 2013 generó 160 millones de dólares, muchos de ellos gracias al porcentaje que le corresponde por la venta de entradas de los dos espectáculos que el Cirque du Soleil le dedica: Inmortal y One. Madonna, por ejemplo, recaudó 125 millones de dólares en ese período. Ya veremos hasta dónde asciende la cifra de 2014 ahora que X-Scape lo ha llevado, de nuevo, como una especie de semidios, a la cima.