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“Vimos algo terrible y es imposible ser los mismos”

La reportera estudió Inglés e Historia en la Universidad de Boston / Archivo

La reportera estudió Inglés e Historia en la Universidad de Boston / Archivo

La reportera de Spotlight, retratada en la cinta En primera plana, confiesa que tras destapar los casos de pederastia en Boston se distanció de la religión y se volvió creyente del periodismo

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De carácter templado y palabras cortas, Sacha Pfeiffer defiende el periodismo como su mayor tesoro. La reportera de 44 años de edad se ha convertido en noticia luego de que el cineasta Tom McCarthy llevara al cine el proceso de investigación que realizó Spotlight, la unidad especial de The Boston Globe, sobre los casos de pederastia ocurridos por décadas en Boston.

Pfeiffer y cinco colegas son los autores del reportaje publicado en 2002 que obtuvo el Premio Pulitzer. El filme En primera plana ganó el Oscar este año como Mejor Película. 
Es la primera vez que la reportera, que estudió Inglés e Historia en la Universidad de Boston, se involucra en el proceso de realización de una película. Con Rachel McAdams, quien la interpreta, creó una relación especial. Asegura por teléfono que se sorprendió al verse representada con tanta exactitud. 

Pfeiffer escribe de filantropía en el diario estadounidense, pero mantiene la amistad con sus compañeros de Spotlight. 

Su contacto con las víctimas y la fuerte carga emocional que vivió durante la investigación la alejaron de la religión, pero la volvieron fiel creyente del periodismo. Espera que el filme sirva para que más personas puedan entender el espíritu de su profesión. 

—En el filme, es una católica devota. ¿De qué forma influyó en su vida esta investigación? 
—Dejé de asistir regularmente a misa, como solía hacer con mi abuela tres veces por semana. Me fue difícil querer volver a la iglesia. La investigación era muy complicada. En cuanto a mi esposo, entendió perfectamente mi trabajo y el tiempo que pasaba investigando.

—¿Se ha reencontrado con la fe católica después de tantos años?
—Es muy difícil reencontrarse con la fe católica después de lo que vimos. Vimos algo terrible y es imposible ser los mismos después de eso. 

—¿Es posible ser imparcial como periodista ante el sufrimiento humano?
—Estuve en contacto con muchas víctimas que sufrieron, posiblemente más de las que se reportaron en el informe. Es difícil siempre ver el daño a otra persona; sin embargo, aunque era deprimente y nos molestó mucho como seres humanos, lo que hicimos fue trabajar más duro.

—¿Qué obstáculos encontraron durante la investigación?
—La Iglesia se reservó información y el Tribunal de Boston bloqueó el acceso a los documentos que necesitábamos. Las víctimas no estaban muy dispuestas a hablar. Lo más difícil fue conseguir personas que contaran su historia. 

—¿Recibió amenazas? ¿En algún momento se sintió vulnerable?
—No. Nunca nos sentimos intimidados. 

—¿Periodismo e instituciones deberían trabajar juntas?
—Nunca. Creo que deben trabajar por separado, a una distancia razonable, porque si quieres cubrir una organización de manera objetiva no debes estar influenciado por ella. Así debe ser el periodismo independiente. 

—¿Qué siente una periodista que se ve convertida en la noticia? 
—Un poco incómodo. Solíamos formularnos las preguntas acerca de la historia, pero ahora nos convertimos en parte de ella.

—¿Se involucraron en el proceso de rodaje del filme? 
—Sí, totalmente. Leímos el guion y pasamos mucho tiempo con los actores. Queríamos enseñarles todo lo que pudiéramos acerca de nuestro trabajo. 

—¿La película ha tenido algún impacto en el estudio de los casos de pederastia?
—Aparecieron muchas víctimas nuevas después de la película. Pero considero que el principal impacto es que se conozca la importancia de la investigación periodística, de la prensa libre, de hacer las preguntas correctas y enfrentar a las instituciones. 

—¿Hacia dónde va el periodismo en esta era digital en la que predomina la inmediatez? 
—Lo más difícil del nuevo periodismo y de la digitalización es el cambio del modelo de negocios en los medios. Los nuevos medios se enfocan menos en la investigación profunda. Son tiempos difíciles para los periódicos.

—¿Qué se siente haber ganado el Pulitzer y el Oscar?
—La verdad es que fue una sorpresa y una experiencia maravillosa que una espléndida película ganara el Oscar por un trabajo profundo en el que las víctimas eran lo más importante. Es una manera también de celebrar el periodismo.