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Víctor Manuelle salió tarde pero con ganas de enamorar

El show del intérprete, que celebra 22 años de carrera, incluyó 18 temas | Foto: William Dumont

El show del intérprete, que celebra 22 años de carrera, incluyó 18 temas | Foto: William Dumont

El salsero puertorriqueño complació a un público que lo esperó durante más de 4 horas la noche del sábado en el Poliedro de Caracas 

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Ya es costumbre que los artistas nunca se presentan al momento que señala el ticket de entrada. Siempre son dos o tres horas después. Pero Víctor Manuelle fue un poco más allá: apareció en el escenario del Poliedro de Caracas cuatro horas y media más tarde.

Fue un sábado lluvioso, en una ciudad con varios meses de sequía. Los teloneros –Tambor Urbano y Proyecto A, con Coquito y Alfredo Naranjo–, mezclas electrónicas, temas de Chino y Nacho y, por supuesto, reguetón fueron los que entretuvieron a la audiencia durante la larga espera.

Desde las 7:00 pm estaba convocado el público. Los minutos transcurrieron entre colas para comprar cerveza –a 300 bolívares– e ir al baño, tan demandado por las mujeres que tuvo que ser habilitado para ellas el de caballeros.

Mientras, bajo el domo –que no se llenó, las entradas iban de 12.000 a 60.000 bolívares– la gente bebía y perreaba. Incluso hubo quienes danzaron en torno a una bolsa de hielo en el suelo. Muchos pantalones ajustados y alguno que otro leggins de leopardo se menearon con evidente entusiasmo al ritmo de “El taxi”, coreado por los presentes.

Finalmente salió el salsero puertorriqueño, que cumple 22 años de carrera. “Ella lo que quiere es salsa” marcó la introducción. El tiempo de espera se disolvió al verlo trajeado de negro, bien afeitado, mordiéndose los labios al cantar. “¡Ay, lo amo! ¡Es tan bello!”, gritó una y otra vez una fanática. El público se levantó y en la olla todos se arrimaron al centro, entre ellos tres efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana. Además hubo fuerte presencia de la Policía Nacional Bolivariana

“Me llamaré tuyo” y “Dile a ella” vinieron antes de que Víctor Manuelle hablara con el público, un tanto tímido, con las manos en los bolsillos delanteros. “Cantaré los temas que todos recuerdan y quieren oír”, dijo. Tenía dos años sin venir. Siguió “Agua bendita”. Lo acompañó una poderosa banda –metales, percusión, teclados, bajo–, pero el sonido era malo: el coro no se escuchó y la voz del cantante por momentos se perdía.

Cuando llegó “Bésame” salió a tarima Oscarcito, autor de la canción. “Les pido un aplauso para Víctor Manuelle. No solo es un gran músico, sino un mejor ser humano”. Y dirigiéndose al intérprete puertorriqueño: “Esta es mi casa, Venezuela, que también es tu casa”.

Luego del segmento del despecho, que incluyó “He tratado” y “No quería engañarte”, hubo un momento dedicado a su papá y otro a la vida: “Que suenen los tambores”.