• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

“Venezuela no se reduce a las malas noticias”

"Siempre y cuando lo que se plantee sea de interés para el cultivo de la venezolanidad, nosotros estaremos dispuestos a trabajar en conjunto" | foto: archivo

"Siempre y cuando lo que se plantee sea de interés para el cultivo de la venezolanidad, nosotros estaremos dispuestos a trabajar en conjunto" | foto: archivo

El nuevo ministro de Cultura asegura que quiere apoyar a los artistas del interior del país y buscar un punto de encuentro ante la polarización política

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Dispensen, dispensen”, dice Freddy Ñáñez mientras estrecha la mano de algunos de los asistentes a una rueda de prensa en la que es el vocero principal.

Al músico Cheo Hurtado le dio chance de tomarse dos cafés mientras conversaba con el cantante Iván Pérez Rossi y otros artistas sobre el tributo al cuatrista Hernán Gamboa que se realizó la semana pasada.

El nuevo ministro de Cultura luce apenado por el retraso de treinta minutos. Asegura que la demora se debe a que sus compromisos no han parado desde que asumió el cargo el 7 de enero. “Nunca antes me había sentido tan a gusto en una rueda de prensa. Ver la concurrencia de tantas voluntades, de posiciones disímiles, que encuentran un punto de comunión”.

El ex presidente de Fundarte afirma que esa fue la misión que le encomendó el jefe del Estado, Nicolás Maduro, cuando estrechó su mano en el Palacio de Miraflores: hacer de la cultura un punto de encuentro ante la polarización del país.

Se muestra dispuesto a contestar preguntas, comparte con los asistentes. Reconoce que el país atraviesa por una crisis, pero cree que no todo debe reducirse a eso. “Si los medios quieren hacer política, que se sinceren, pero tienen que bajarle dos”, comenta a uno de panelistas una vez concluida la rueda de prensa.

Su asistente le hace señas para que sea breve en las respuestas que da en privado a cada uno de los periodistas. La editora de una revista le propone reunirse para hacerle una semblanza. “Pero no quiero quedar como vanidoso”, es la única condición que pone el ministro.

Sonríe y atiende al resto de los reporteros. Su asistente sigue haciéndole señas. Al parecer, es tarde para el siguiente compromiso. En ocho minutos Ñáñez hizo el diagnóstico de la cultura en el país.

—¿Cómo será la dinámica de trabajo con la Comisión de Cultura de la Asamblea Nacional?

—La revolución siempre ha dado muestras de amplitud. En el cultivo de la venezolanidad todos tenemos responsabilidad. Evidentemente yo tengo una postura política, pero no necesito decirlo o imponerlo en cuanto a estética o manifestaciones culturales o sensibles se refiere. Mi despliegue es hacia la conquista de nuevos niveles de la venezolanidad. Desde que la revolución bolivariana conduce los destinos de Venezuela se ha hecho un fetichismo mediático de las diferencias y se ha querido reducir al país a las tensiones políticas, que para mí son legítimas. Se olvidan del otro país, del cultural en el que hay encuentro, diálogo, intercambio y en el que las diferencias afloran no para dividirnos sino para complementarnos.

—¿Pero ya se ha reunido con la Comisión de Cultura de la Asamblea Nacional?

—No, no hemos tenido la primera citación. Estamos atentos a cualquier convocatoria. Siempre y cuando lo que se plantee sea de interés para el cultivo de la venezolanidad, nosotros estaremos dispuestos a trabajar en conjunto. Lo que hay que evitar a toda costa es una guerra fraticida, que la Constitución Nacional –que tanto nos costó construir– se quede en letra muerta. Venezuela no se reduce a las malas noticias, o a las condiciones precarias que todos los países encierran.

—¿Cuánto es el presupuesto asignado a su ministerio?¿Cuáles serán las prioridades?

—Está publicado en la Gaceta Oficial (4.610.026.546 bolívares). Lanzaremos la Misión Cultura Corazón Adentro para que podamos, municipio por municipio, encontrarnos con los artistas, los cultores y sus manifestaciones, a fin de poder engranarlas y mostrar el país. Entender las capacidades y las potencialidades para que Venezuela pueda exportar los bienes y servicios culturales. Es el compromiso frente a una nación que ve el agotamiento de un modelo rentista que necesita renacer hacia un modelo de la cultura del trabajo.