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Venezuela se corona como un país de reinas

María Gabriela Isler / Reuters

María Gabriela Isler / Reuters

Los recientes triunfos de María Gabriela Isler y Alyz Henrich en los concursos de belleza internacionales ratifican el exitoso modelo de negocios de la organización que dirige Osmel Sousa

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Cuando menos lo esperaban, los venezolanos recibieron a finales de 2013 buenas noticias de la mano de dos mujeres: María Gabriela Isler, que se llevó el cetro del Miss Universo, y Alyz Henrich, que obtuvo el de Miss Tierra. Aunque muchos critiquen los concursos de belleza, cada vez que una reina nacional gana en el extranjero la victoria es celebrada igual que cuando se festeja un gol de la Vinotinto o que cuando un atleta del país impone un récord en una competencia deportiva.

Los títulos que ganaron Isler y Henrich no solo fueron un respiro para los venezolanos, que vivieron un año convulsionado económica y políticamente, sino que también ratificaron el exitoso modelo de negocios de la Organización Miss Venezuela, que preside orgullosamente Osmel Sousa –a quien por algo bautizaron como el Zar de la Belleza– desde hace más de tres décadas.  

Si se toman en cuenta los principales certámenes internacionales, Venezuela suma las siguientes coronas: siete en el Miss Universo, seis en el Miss Mundo, seis en el Miss Internacional y dos en el Miss Tierra (el triunfo de Alexandra Braun en 2005 no es registrado por la organización, porque en ese momento la franquicia no pertenecía a ella).

Los buenos resultados han hecho que el concurso nacional sea objeto de estudio, incluso para expertos en negocios y emprendimientos. Es el caso de Daniel Velásquez, conferencista y profesor de posgrado en la Universidad Católica Andrés Bello, quien considera que es un modelo de negocio a replicar.

El especialista ha estudiado la organización desde el Modelo del Diamante de Michael Porter, que analiza por qué  industrias con ventajas comparativas (bien sea por sus recursos naturales o los habitantes, entre otras) se convierten en competitivas mundialmente. Por ejemplo, busca las razones del porqué los carros electrónicos japoneses llegaron a donde están o del porqué se desarrolló la industria del cartón en Brasil.

“El concurso ha llegado a convertirse en algo muy parecido a la marca país Venezuela. En el extranjero nos asocian con el término de belleza, se cree que aquí están las mujeres más bellas del mundo. Y eso, incluso, tiene resultados internos. Las chicas que participan en el certamen tienen un éxito tremendo: se convierten en figuras políticas, en artistas…. Eso no es usual en otras naciones. Es un ejemplo de una industria que, trabajando en sus ventajas comparativas, desarrolló las competitivas y las sostuvo en el tiempo para transformarse en una de las mejores organizaciones de este tipo internacionalmente. Lo que además sirve para catapultar a empresas relacionadas y exigirles la calidad necesaria: como las que les proveen los trajes de baño, los diseñadores del traje de gala y los zapatos, entre otras”, expresa.

Diego Montaldo, historiador del Miss Venezuela, considera que el éxito se debe, en gran parte, a la estructura de la organización, que está basada en la ardua preparación de las misses: “Hace mucho rato supieron preparar el talento, las participantes son como diamantes en bruto y ellos las pulen, las transforman. No solo es el caminar, es la combinación de todo: la clase de oratoria y de estilismo y el hecho de que ellas mismas se arreglen hacen que ganen tiempo en el exterior. Están preparadas para ganar, no van a un plan vacacional”.

El éxito del Miss Venezuela ha generado tanto eco que muchos concursos en el extranjero envían a sus candidatas a prepararse en el país, una manera de descubrir la fórmula de Osmel Sousa.

La pregunta ahora es hasta cuándo continuará la buena racha de la organización, que genera envidia en otras naciones. Migbelis Castellanos, actual Miss Venezuela, pareciera tener entonces un enorme reto al frente. Cuando ganó, se decía que por su personalidad vibrante podría ser una competencia fuerte en el Miss Universo de 2014, pero con el triunfo de Isler la gente duda que se repita el back to back que protagonizaron Dayana Mendoza y Stefanía Fernández.

“Es una buena candidata. Para mí es la Alicia Machado del siglo XXI, es una dinamita en escena. Siento que María Gabriela le va a entregar la corona… Aunque también hay que entender que a pesar de que Venezuela no siempre puede ganar Osmel Sousa ha logrado el objetivo”, dice Montaldo.