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Vargas se volvió atrevido en Ciudad mareada

Caracas le brindó a Vargas diversos puntos de vista para sus composiciones | Foto Cortesía

Caracas le brindó a Vargas diversos puntos de vista para sus composiciones | Foto Cortesía

Diego “el Negro” Álvarez y Willie Croes son los productores del segundo álbum del artista falconiano

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Ciudad mareada es una introspección más crítica con el entorno. Vargas, en su segundo disco como solista, hace catarsis de la paranoia que empezó a sentir cuando vivió en Caracas entre 2012 y 2013.

El compositor coriano vivió 10 años en Maracaibo, pero en Caracas empezó a experimentar sensaciones que lo afectaron como artista y persona. “Era la contraparte de Coro. Fue un poco contaminante, pero empecé a ser más atrevido. Es que hasta me influyó que la gente caminara más rápido, como decidida a lanzarse”, cuenta el músico que vivió en Parque Central, La Pastora y La Trinidad.

Sigue viajando ocasionalmente a la capital; sin embargo, su centro de operaciones está en Falcón. Le gustaría volver, pero para estar más cómodo. En un lugar donde pueda transitar sin nervios.

“Estar acá me permitió tener más puntos de vista para mis composiciones. Mi mensaje es el de la diversidad de personalidades, costumbres, ideas. Eso es lo que realmente me cansa de las ciudades mareadas como Caracas, Maracaibo o Barquisimeto, en las que no hay tolerancia a la diferencia. Eso es aburrido”, agrega sobre el propósito del disco que desde esta semana puede descargarse de forma gratuita en la página oficial del cantautor.  

Ahora se siente menos estereotipado. Acá se codeó con músicos como el Diego “el Negro” Álvarez y Willie Croes, con quienes produjo el álbum. Recuerda que en esta producción dejó de resistirse al uso de guitarras, instrumento casi inexistente en Notas en mi habitación (2011). “Empecé a tener más libertad. Me sentí estridente y expresivo. Al principio pensé que podía caer mal o no se iba a entender. No soy una persona desafiante, como ahora lo soy con mis fusiones”.

En “Ciudad mareada”, canción que le da título al disco, Vargas parece increpar a su entorno, preguntar en qué momento cambió todo hasta convertirse en un hervidero sin paz. “Es como estudiarla para tratar de ayudarla. A todos les pasa lo mismo con su ciudad, la critican, son infelices con ellas”.

En la grabación colaboraron otros músicos, como el bajista Rodner Padilla, el guitarrista Hugo Fuguet, el baterista Adolfo Herrera, el fallecido saxofonista Benjamín Brea y la cantante Elisa Rego, que hace el coro en “Aterrizaje” y “Pasa sobre mí”.