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Uriel: géneros tradicionales en envoltorio académico

Uriel | Foto: Alexandra Blanco

Uriel | Foto: Alexandra Blanco

A través del bajo, la flauta y el cuatro, el trío aborda el joropo, el merengue y hasta el jazz

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Uriel camina sobre una línea delgada que separa la raíz tradicional y la música de cámara. Se encuentran en un mismo núcleo la identidad, el sentimiento y el desparpajo y, como añadidura, la precisión y la rigurosidad. Es un trío que ha pasado por un proceso de formación similar al de cualquier solista del mundo académico, pero se ha aproximado, por gusto y gana, a la raíz.

José Luis Medina, flautista que ha estudiado con varios de los más notorios ejecutantes del instrumento en el país –verbigracia Toñito Naranjo, Luis Julio Toro y Huáscar Barradas–, es un explorador. Cuando se presentan las oportunidades, se va en su propio vehículo a festivales regionales que para cualquiera son fiestas, pero que para él, un apasionado del tema, representan clínicas, lecciones, clases magistrales.

“La música popular la aprendí investigando. Esos viajes los veo como un trabajo de campo”, dice el caraqueño, que además ha sido estudiante de cuatro. “Uno tiene que ir a la raíz. Es como una inyección intravenosa que recibes cuando ves a los viejitos tocando con autenticidad y con un sabor diferente. Ellos lo hacen por intuición, ¡y tienen tantas herramientas!”.

Medina ha compartido desde el principio con el cuatrista monaguense Fermín Deyán, que ha aprendido de maestros como el fallecido Sir Augusto Ramírez y Cheo Hurtado, miembro del Ensamble Gurrufío. Por el puesto de bajista han pasado varios. Con ellos estuvo en un principio Rafael Guerrero, que grabó en el disco debut Abriendo caminos (2005) y luego se retiró de la agrupación. Lo sucedió Rubín Delgado y posteriormente el actual, el larense José Ángel Méndez, que pertenece a la Banda Sinfónica Juvenil Simón Bolívar.

“La idea del grupo –interviene Méndez– es que la gente entienda lo amplio de la música venezolana de la manera más atractiva posible, por ejemplo, ¿cuál es la razón del éxito de Dudamel? Él dirige el mismo Tchaikovsky que dirigió Karajan, pero, además de su gran virtuosismo técnico, le imprime esa irreverencia venezolana. La música, al final, es eso: magia. Entonces, ¡Qué bueno que uno pueda hacer eso con la tradición de nuestro país!”.

Calentando motores, el segundo y más reciente álbum, inicia con la voz de la locutora Claudia Nieto. Tras su presentación, comienza un viaje por merengues y subgéneros del joropo que han sido poco difundidos en los últimos años. Destaca un tema del sucrense Hernán Marín, titulado “Canta y baila joropo”; “El becerrito” de Simón Díaz y el clásico del jazzista Dizzy Gillespie “A Night In Tunisia”, adaptado a la base tradicional. Para cerrar la producción, incluyeron “El vuelo del abejorro” del ruso Nikolai Rimsky-Korsakov.

Medina, que hizo sus aportes con piezas como “El entreverao”, “Gaita mollejúa”, “Chiptuning” y “Gabrielita”, informó que ya está en camino el tercer disco. El 18 de octubre actuarán en la Casa de la Historia, un sitio que pertenece a la Fundación Polar y que está ubicado cerca del Panteón Nacional. El 18, pero de noviembre, ofrecerán un recital en el Centro Cultural BOD-Corp Banca.