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Top Five: Las peores películas de la década

La actriz Lindsay Lohan / Reuters

La actriz Lindsay Lohan / Reuters

Desde el papelón de Lindsay Lohan hasta el innecesario regreso de Sharon Stone; miren la lista y hagan sus aportes

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Insólito Destino

Más allá de si a uno le interesa o no el cine de Guy Ritchie, hay algo que no podemos cuestionarle: su estilo, su impronta, su necesidad por ser reconocible con un solo fotograma. Con Insólito destino , el realizador quiso probar algo distinto (lo cual, de por sí, no es necesariamente malo), pero sin saber cómo contarlo. Insólito destino fue concebida como un homenaje a su por entonces esposa Madonna , a quien pone en el centro de una historia de amor improbable entre una mujer de alta sociedad y un pescador.

Esta remake del film de Lina Wertmüller ambiciona de la peor manera: comienza aludiendo (in)directamente a El discreto encanto de la burguesía, luego se convierte en un tedioso retrato de enamoramiento y finalmente deriva en un melodrama irrisorio e imposible de tomar en serio, con una última escena torpe que, al menos, no busca cerrar todo con moñito.

Bajos Instintos 2

¿Cómo terminó Michael Caton-Jones dirigiendo esta secuela? Misterios. El mismo realizador de la aceptable A Boy's Life (ese gran duelo actoral entre un consagrado Robert De Niro y un iniciado Leonardo DiCaprio ) pensó que era una buena idea (o los estudios lo convencieron de esto) traer de vuelta al personaje de la escritora Catherine Tramell .

El problema con esta película es que todo lo que aportaba Paul Verhoeven en la primera parte (un cierto disfrute, un cierto morbo) se lo quiso resucitar mediante una elegancia que no le jugó a su favor, que la volvió más fría y menos atractiva. Para empeorar el panorama, la química que existía entre Sharon Stone y Michael Douglas fue reemplazada por una interacción gélida entre la actriz y David Morrissey, quien hace mucho menos méritos que ella para que la película remonte vuelo. Es una pena que Stone, quien había demostrado su talento en, por ejemplo, Casino , haya tenido la necesidad de volver a un personaje que ya había logrado una perdurabilidad.

Sé quién me mató

Si la prometedora carerra de Lindsay Lohan ya venía en picada y nunca parecía volver a mejores épocas (si recordamos Chicas pesadas se nos pianta un lagrimón), con esta película de Chris Sivertson directamente no hubo punto de retorno . En Sé quién me mató, la actriz se aseguró de que toda la historia pase por ella, incluso dándose el lujo de interpretar a dos personajes (y no, esto no es Juego de gemelas ), en una suerte de thriller erótico que no funciona en ningún nivel. Desde pretenciosos giros argumentales (muchos de ellos resultan más improvisados que provocadores) hasta subrayados que subestiman al espectador hasta el hartazgo (la omnipresencia del color azul, por ejemplo), el film busca ser retorcido y termina generando desinterés, vergüenza ajena y ni siquiera se anima a ser trash del todo.

Norbit

Suelo mencionar con frecuencia a Una guerra de película , esa gran comedia de Ben Stiller, fundamentalmente por su metalenguaje. Es un film que habla sobre otros films, sobre la industria, sobre los lugares comunes, y lo hace a partir de la mirada de alguien que no está distanciado del todo sino involucrado en el discurso. En uno de los falsos trailers del comienzo, Stiller se ríe de un prototipo de películas escatológicas con un mismo actor interpretando más de un personaje. Podría estar refiriéndose a Martin Lawrence, pero todos sabemos que también alude a Eddie Murphy.

El comediante no tuvo mejor idea que, en el mismo año en que mostró su carisma desplegado en el mediocre musical Dreamgirls , protagonizar Norbit , un despropósito que no tiene ni un solo gag efectivo que lo justifique. Dicen que este estreno perjudicó a Murphy en el 2007, y que lo privó de ganar el Oscar por Dreamgirls . Algo de eso hay, pero también nos recordó que puede hacer mejores cosas (como su gran trabajo en la ochentosa Un príncipe en Nueva York , por ejemplo) y que Norbit fue, por donde se la mire, una película innecesaria.

Siete Almas

Siete almas no es la primera película en mostrar los hilos. Sin embargo, es la primera película de Gabriele Muccino en la que esto se vuelve demasiado notorio. Sigue resultando increíble que el mismo director que filmó la brillante El último beso haya dado un salto a Hollywood perdiendo cualquier sutileza en el camino. Si bien en En busca de la felicidad (también junto a Will Smith ) la manipulación estaba, dentro de todo, bastante controlada, en Siete almas es tan evidente y exasperante, que cualquier mensaje sobre la expiación que quiera enviarnos nunca nos va a conmover. Los únicos momentos luminosos de la película los aporta Rosario Dawson, el resto es una sucesión de circunstancias que rozan lo inverosímil y que buscan provocar una reacción genuina, pero que termina siendo forzada.