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Top Five: Los clichés de las películas románticas

Escena de "Cuando te encuentre"

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El estreno de Un lugar para refugiarse nos sirve de excusa para repasar los tópicos favoritos del género que mejor le sienta a las adaptaciones de Nicholas Sparks

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El año pasado se estrenó Votos de amor y muchos creyeron que se trataba de otra adaptación de una novela de Nicholas Sparks. No era este el caso, pero bien podría haberlo sido. ¿Por qué? Porque la película de Michael Sucsy estaba liderada por Rachel McAdams ( Diario de una pasión) y Channing Tatum (Querido John) y tenía todos los componentes de una novela prototípica de Sparks.

A saber: una tragedia que separa a los protagonistas, padres que funcionan como figuras antagónicas de sus hijos, el amor que se mantiene a través de circunstancias extraordinarias (y en muchas oportunidades inverosímiles) y frases tan cursis e improbables que provocan problemas de audición. Nos guste o no, Sparks ha sido materia prima de muchas películas, con buenos y malos resultados.

A continuación, y con motivo del estreno de otro film sparkiano (Un lugar para refugiarse), nos detendremos en algunos clichés de sus historias turbulentas. Aclaración: no sigan leyendo si no han visto los films en cuestión, porque se revelan algunos detalles del argumento. Hecha esta salvedad, preparen los pañuelos.

1. Siempre muere alguien
¿Para qué vamos a mentir? Las adaptaciones de Nicholas Sparks, por lo general bastante ceñidas al material de base, no van a escatimar en tristes despedidas. El ejemplo más poético (otro de los rasgos de la prosa de Sparks que casi siempre se traduce en metáforas sencillas) acaso sea el de Diario de una pasión, cuando ya en su vejez, Noah y Allie mueren juntos en la cama y se convierten en pájaros (no literalmente, claro, aunque tampoco nos extrañaría tratándose de Sparks) volando hacia el cielo, tal como Allie quería ser en su juventud. Pero hay muertes más devastadoras, como la de Jamie (Mandy Moore) en Un paseo para recordar, quien batalla contra la leucemia hasta donde le dan las fuerzas para luego partir, dejando inconsolable a su marido Landon (Shane West); e incluso también se producen fallecimientos innecesarios (todo sea por un poco más de drama) como el de Paul (Richard Gere) en Noches de tormenta, quien en el preciso momento en el que va a reunirse con Adrienne (Diane Lane) después de un período de intercambio de cartas, es aplastado por un aluvión de barro. Sí, el componente climático es constante en toda la película.

2. Los enamorados son separados a mitad de película
Porque nada dice "amor" como el estar distanciados por años y de algún modo lograr mantener la llama encendida para el momento del reencuentro. "¿Por qué no me escribiste? Te esperé por siete años" le reprocha Allie a Noah en Diario de una pasión antes de besarse apasionadamente bajo la lluvia - tópico que abordaremos luego -, a lo que él responde: "te escribí 365 cartas". Los intercambios epistolares son un clásico en las novelas (y adaptaciones) de Nicholas Sparks en el período de separación. A sus protagonistas les encanta poner todos sus sentimientos por escrito, aún cuando pueden levantar el teléfono. Tal es el caso de Paul y Adrienne en Noches de tormenta y el de Savannah y John en Querido John , título que ya nos dice todo lo que tenemos que saber sobre la película, como que a) "Querido John" es cómo Savannah inicia sus cartas porque b) John está lejos, más precisamente cumpliendo su deber como soldado, por lo cual c) sí está justificado que no usen otras vías de comunicación. ¿Pero cuál es la película que inició esta tradición en el universo de Sparks? Mensaje de amor, en la que Garret (Kevin Costner) le escribe una carta a su fallecida esposa y la arroja al mar dentro de una botella, la cual cae (cómo no) en manos de Theresa (Robin Wright Penn), provocando que ambos se conozcan. Sí, Sparks también parece creer en el destino y su poder de unir, no solo distanciar.

3. Los golpes bajos son moneda corriente
¿Por dónde empezar? Como si no fuera suficiente con hacernos presenciar sendas tribulaciones y agónicos vaivenes de sus parejas protagónicas, Sparks también se regodea en otros aditamentos para que todas las historias sean verdaderos puñales. ¿Era necesario ver a Allie en su vejez perdiendo la memoria mientras baila con Noah? No, sin embargo esto sucede en Diario de una pasión. ¿Era necesario que Garret muriera en una tormenta justo cuando había decidido que su futuro estaba junto a Theresa? No, sin embargo esto lo vemos en Mensaje de amor. ¿Era necesario matar a un personaje secundario para que los protagonistas se reúnan tranquilos? No, sin embargo Tim muere de una cruel enfermedad en Querido John. Por último, ¿era necesario ver a un niño a punto de morir a causa de ¡otra! tormenta? No, pero esto ocurre en Cuando te encuentre. Por suerte, Zac Efron llega justo para el rescate, poniéndole pausa por un rato al sufrimiento del espectador.

4. Los padres de los protagonistas parecen malos, pero en el fondo tienen buen corazón
En el universo Sparks no hay lugar para las medias tintas. O los padres tienen conductas repudiables, o son los compañeros ideales para cualquier hijo. Sin embargo, los primeros siempre encuentran la posibilidad de redimirse. Esto pasa con Anne, la mamá de Allie en Diario de una pasión, quien es la responsable de esconder las cartas de Noah y así generar que su hija esté separada del amor de su vida por largo rato. Claro que todo se soluciona cuando le entrega las cartas... ¡siete años después! Un poco tarde, Anne. Por otro lado, en La última canción, Ronnie (Miley Cyrus) es forzada a convivir con su padre Steve (Greg Kinnear) luego de no verse por mucho tiempo ya que él la había abandonado. ¿Qué sucede? Sí, otro clásico: el padre puede expiar su mal comportamiento del pasado y, cuando todo marcha sobre ruedas con su hija, Sparks decide que es momento de que muera. Porque sí, ese es otro lugar común de sus novelas: los padres suelen morir, incluso los más encantadores, como Frank, el de Noah en Diario de una pasión, quien le hace recitar a su hijo poemas de Walt Whitman y le prepara waffles a Allie. Mención especial para el reverando Sullivan, papá de Jamie en Un paseo para recordar, quien mantiene una buena relación con su yerno, aún después de la muerte de su hija. Como verán, hay muchas muertes.

5. Los besos nunca pueden ser normales
En El espejo tiene dos caras, Rose (Barbra Streisand) hace una particular observación sobre el universo cinematográfico: las películas románticas son las culpables de que idealicemos escenas puntuales, como la concreción de un ansiado beso. "Por eso, si mi pareja me da un beso de buenas noches y yo no escucho a Puccini en mi cabeza, tengo que dejarla" bromea Rose. Su planteo es perfectamente aplicable a las películas que ya se han mencionado en este Top Five, las cuales tienen un gran porcentaje de secuencias de amor (besos, sexo, etc.) con agua cayendo por algún lado, ya sea del cielo ( Diario de una pasión) o de una ducha (Cuando te encuentre). Por supuesto, sus protagonistas jamás se refrían posteriormente. Todo en el mundo Sparks es prolijo, tenue y perfecto. Al menos hasta que se producen las separaciones, muertes y todos esos hechos de los que ya dimos cuenta en este repaso por los lugares comunes de sus obras o, mejor dicho, de ligeras variaciones de la primera. Porque, ¿para qué cambiar una fórmula si ésta siempre funciona?