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Teresa Danza Contemporánea comparte sede con lo clásico

La agrupación se creó en abril y tiene programadas funciones para finales de año | FOTO OMAR VÉLIZ

La agrupación se creó en abril y tiene programadas funciones para finales de año | FOTO OMAR VÉLIZ

14 artistas integran la nueva compañía residente del Teatro Teresa Carreño, que hizo su debut el fin de semana con la pieza coreográfica Serífotes 

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A Félix Oropeza le interesa la idea de que las instituciones del arte alberguen compañías estables y de diversas disciplinas. “Los lugares estarían manejados por los artistas, por los conocedores. Eso les da vida y programación. Es una figura que debe existir”, dice el coreógrafo, bailarín y ahora director artístico de Teresa Danza Contemporánea, la nueva compañía residente del Teatro Teresa Carreño.

Presentó su propuesta a la directiva, luego se realizó la convocatoria y a mediados abril estaba constituida la agrupación. Está integrada por 14 bailarines, entre los cuales están jóvenes que migraron del Ballet Teresa Carreño y otros provenientes de la danza urbana. La compañía hizo su debut el fin de semana en la sala Ríos Reyna en un formato poco usual en el complejo cultural: artistas y público vivieron el espectáculo desde el escenario.

Primero se presentó la pieza La sra. Venus y el Diablo, ejecutada por Oropeza e Hilse León. Luego fue el turno de la novel compañía con Serífotes, creada en 2001 por el también director de Agente Libre. Es una composición de ocho movimientos engranados que recorren el espacio en diagonales y apuntan siempre a un centro. Allí confluyen los caminos, las energías, las personalidades; cada intérprete es como su propia deidad. Se trató de un comienzo muy en tono de ritual.

Oropeza se propone romper paradigmas con esta nueva agrupación: “La idea es que cada persona diga algo, no tener esa verticalidad de solistas y cuerpo de baile. Hay una relación bastante horizontal en la que todos aportan al colectivo. No se trata de bailarines, sino de intérpretes creativos”.

El director tiene programadas nuevas funciones a finales de año, un festival de videodanza, publicación de las investigaciones artísticas, ofrecer funciones en comunidades como San Agustín y la participación de coreógrafos y maestros locales e internacionales. “Vamos a voltear este complejo. Cumplir la labor de un artista: ser creativo, irreverente y decir cosas. No se trata de la relación director artístico, bailarines, teatro. Queremos darle movilidad a la danza. Sería una compañía estable con las condiciones para moverse fuera del teatro”, finaliza.