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Teatro Premium: producir en medio del caos

“Cultivamos al espectador de mañana. Necesitamos tener ciudadanos que reflexionen”, dice el gerente | FOTO MANUEL SARDÁ

“Cultivamos al espectador de mañana. Necesitamos tener ciudadanos que reflexionen”, dice el gerente | FOTO MANUEL SARDÁ

El recinto que está ubicado en el centro comercial Galerías Los Naranjos celebra su primer lustro con una programación encabezada por un festival infantil. Su gerente general, Javier Rouge, explica que una sala teatral privada sobrevive gracias al apoyo de empresas, una administración rigurosa, reciclaje y mucha creatividad

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El Teatro Premium de Los Naranjos cumple cinco años de programación ininterrumpida: durante los meses de guarimbas en 2014 llegó a presentar obras con solo cinco espectadores en sala, recuerda su gerente general Javier Rouge.

El objetivo de su creación era ofrecer al público y a las agrupaciones una sala plural. Y lo ha hecho: en su tarima se ha presentado lo comercial y lo de arte, los rostros famosos y los desconocidos. Ha sido escenario de dramas como La revolución de Isaac Chocrón.

A juicio de Rouge, el balance de este primer lustro, que ha reunido a más de 495.000 espectadores, está ligado al aprendizaje que surge de los errores cometidos. “Nos enseña que la adversidad forma parte de la vida del teatro. Es la gran maestra de las salas y de la gerencia. El arte nunca ha estado en su zona de confort”, dice.

—¿Cómo se mantiene un teatro privado en la actualidad?
—Gracias a la empresa privada, si no fuera así el Teatro Premium no existiera, porque la taquilla no da. El acuerdo que uno tiene con las agrupaciones que se presentan con relación al dinero que generan las entradas es de 50-50. Esa mitad que nos queda a nosotros es para pagar guías, nómina, los derechos de ley que le corresponde al personal técnico. Una producción actualmente no baja de 800.000 o 1 millón de bolívares. Esto jamás lo recuperas por taquilla, porque el precio de una entrada es 350 bolívares. Eso es 0,50 centavos de dólar, y todo se paga al precio del mercado paralelo.

—¿Cuál es la mayor complicación de dirigir un recinto cultural?
—Los números. Crear un balance, hacer que la taquilla sea atractiva para el público, que los grupos se presenten, que el jefe de prensa tenga convocatoria, montar buenos espectáculos. Después viene la parte operativa: aires acondicionados funcionando en un país donde no hay gas ni repuestos, unas butacas buenas. Creo que todas las salas están en la misma situación: la de sobrevivir.

—¿Cuáles han sido las pérdidas del teatro?
—Hemos perdido los horarios de la noche como consecuencia de la inseguridad. Cuando comenzamos, teníamos funciones de las 11:00 pm y 12:00 am. Eso se recortó a las 9:00 pm, que luego pasó a las 8:00 pm. Y creo que estamos a punto de perder ese horario también, porque a la gente le da pánico salir de un centro comercial a las 10:30 pm. Además, aquí todo cierra, restaurantes, heladerías… y se queda la última función del teatro solita. Ha perdido también las buenas producciones, que cada vez son más pobres. Una obra con dos sillas y un paraguas no es teatro de verdad y acostumbramos al público a eso. Una producción teatral debe pagar un escenográfo y un arquitecto, eso no sucede. El vestuarista es el mismo actor que se trae la ropa de su casa; el maquillador es también el actor que se arregla él mismo. El iluminador es el director. Además, la inflación hace que el acceso a piezas de autores internacionales sea cada vez menor: pagar un derecho de autor puede costar hasta 10.000 dólares. ¿Cómo recuperas esa inversión? Uno tiene acceso a esos libretos a través de donaciones, embajadas, pero es muy difícil. Sería interesante que las alcaldías comprendieran el trabajo tan hermoso que hacen los teatros privados y que se sumaran a apoyarlos. Que hicieran política, no politiquería. Por ejemplo en El Hatillo y en Chacao se ha hablado del impuesto cero a la actividad cultural, cosa que no hemos logrado todavía.

—¿Ha habido alguna ganancia para el arte?
—La creatividad, el reciclaje. No se pierde un tornillo, no se bota un vestido, porque un traje infantil no baja de los 50.000 bolívares. Hemos aprendido a vivir en la escasez, y eso también te enseña. El teatro está acostumbrado a la adversidad. Pero quisiéramos que, al menos, hubiese más seguridad. 

—¿Cómo han logrado cautivar público en un lugar alejado de la ciudad?
—Nuestra política ha sido atraer al público de nuestra zona, ese que nunca había tenido una sala de teatro. El 80% de nuestros espectadores comenzó siendo de aquí, luego creció. La gente se desplaza.

—¿Hay una clave para la buena gerencia teatral en estas condiciones?
—Mucha disciplina. Una rigurosidad como la del director cuando monta su obra. Tener una muy buena administración, muy creativa, transparente, con objetivos muy claros. Nosotros planificamos en el caos, porque no existe una mínima noción de seguridad sobre lo que va a ocurrir.

Programación aniversaria. El evento más importante del festejo de Teatro Premium es el Festival de Teatro Infantil, que en su primera edición reúne 9 agrupaciones y más de 50 actores en escena. Además tendrán a Laureano Márquez, 2 estrenos teatrales y obras como Monólogos de la vagina y Sangre en el diván.

“Quisimos celebrar con nuestro público infantil porque ese es el semillero, ahí está la fuerza del teatro. Cultivamos al espectador de mañana. Necesitamos tener ciudadanos que reflexionen, que piensen para que en el futuro no nos digan mentiras y nos las creamos. El teatro conlleva una función educativa, pedagógica. Es una insensatez pensar que no hay motivos por los que luchar en el país”, remata Rouge.

LA CIFRA
495.000 espectadores ha tenido el recinto teatral desde su inauguración en 2010