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Teatro del Duende: 60 años de escena comprometida

La visita de los generales fue uno de los montajes más recientes y representó madurez en la dramaturgia de Pinto | FOTO MANUEL SARDÁ / ARCHIVO

La visita de los generales fue uno de los montajes más recientes y representó madurez en la dramaturgia de Pinto | FOTO MANUEL SARDÁ / ARCHIVO

La compañía fundada por el dramaturgo Gilberto Pinto es uno de los pilares del nuevo teatro venezolano. Aunque reducida, su actividad continúa

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Escribir era para Gilberto Pinto la libertad. No creía en el teatro que no molesta a nadie. Por esa razón, cuando el actor, dramaturgo, director y docente creó en los años cincuenta una compañía, se dedicó a satisfacer esa necesidad social y a representar piezas de los más importantes autores. Teatro del Duende cumple su 60 aniversario con el epíteto de haber sido pilar para el nuevo teatro venezolano.

Marta Lancaster, Gustavo González, Luis Márquez Páez y Etelvina Noguera fueron los primeros integrantes de una compañía que tenía como preceptos la sencillez escenográfica, un texto comprometido, la valoración del actor y el realismo crítico como estética.

“Es representante de un teatro con gran compromiso político. Gilberto fue un ser incólume en sus creencias y posiciones ante la vida. El grupo contribuyó con la libertad de la escena nacional”, afirma el crítico Leonardo Azparren Giménez.

La línea discursiva de Teatro del Duende no se amilanó ni siquiera a finales del año 2009, cuando el Ministerio de Cultura le atribuyó “conductas públicas perniciosas” y le retiró el subsidio gubernamental, que era de 20.000 bolívares. Pinto, que había recibido el Premio Nacional de Teatro en 1999, recordó entonces que en las palabras de agradecimiento le dijo a Hugo Chávez: “Si no apoya la cultura, volveremos a la jungla”.

La viuda del dramaturgo, Francis Rueda, señala que el grupo pasó muchas vicisitudes, pero logró hacer cosas muy interesantes. “La mayoría de las veces con las uñas. Todo lo que ganaba Gilberto en la televisión lo destinaba al teatro. Rechazaba la vulgaridad. Le encantaban los autores de gran profundidad porque decía que el teatro era eso”.

La actriz recuerda que la agrupación detuvo sus actividades por pocos años y retomó la escena a finales de los ochenta con Lucrecia, monólogo que escenificó en la sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas.

Además de las obras que escribió, como El peligroso encanto de la ociosidad, La visita de los generales y Pacífico 45, Pinto montó con la compañía piezas de Cabrujas, Chalbaud, Rengifo, Shakespeare, Molière, Sófocles y Chéjov, así como la serie de premios Nobel que incluyó a Eugene O’Neill, Albert Camus y Samuel Beckett.

Teatro del Duende, que ofreció numerosas obras en el interior del país, tuvo también importantes actores invitados: Fernando Gómez, Berta Moncayo, Martín Lantigua, Ana Castell y Alberto Álvarez. Este último fue, junto con Rueda y Pinto, de los últimos integrantes. Ahora la actriz es la única representante. Ofreció de nuevo el montaje de Encuentro con Francis Rueda y Bingo de Chalbaud, en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro.

“Actualmente cuesta mucho mantener una agrupación, porque la inflación es terrible. El dinero no te alcanza y yo estoy sola. Tengo que pedir ayuda a los entes del Estado o a la empresa privada. Mi marido me decía que no dejara morir al grupo. Yo haré hasta lo imposible para que siga el Duende”.