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En la TV la juventud vale más que la experiencia

“Uno tiene que asumir los cambios. Con los años viene la experiencia y eso se debe pagar bien”. Viviana Gibelli, animadora y actriz | Foto Cortesía

“Uno tiene que asumir los cambios. Con los años viene la experiencia y eso se debe pagar bien”. Viviana Gibelli, animadora y actriz | Foto Cortesía

Los productores de la pequeña pantalla exigen ahora actrices que no estén tan operadas, pero que se vean jóvenes

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La eterna juventud es algo que por años ha obsesionado a las mujeres. Y la televisión ha potenciado esa búsqueda. Muchas actrices y animadoras han recurrido al bisturí para tratar de alargar sus carreras, pero lo que funciona en Hollywood no lo hace aquí por diversas razones.

La primera de ellas es la edad. Es evidente que desde hace mucho tiempo los canales nacionales exigen para determinados roles personas jóvenes. Aunque siempre va a depender de la producción, señala el manager de artistas Luis Ugueto.

“El deber ser es que te envíen una sinopsis del personaje, con la edad y sus características. Y a partir de eso tú puedes proponer a alguien”, indica Ugueto, aunque muchas veces eso no sucede y la información no llega.

“La televisión quiere ver rostros jóvenes y hay mujeres que le llevan muy pocos años a algunos actores y deben representar a sus madres en la ficción”, continúa el comunicador, que recuerda la vez en la que Amanda Gutiérrez interpretó a la mamá del personaje de Alba Roversi en la telenovela A calzón quitao, cuando solo tienen 6 años de edad de diferencia.

Carolina Acosta-Alzuru, autora del libro Venezuela es una telenovela, recuerda que a Julie Restifo, cuando tenía 34 años de edad, le tocó hacer el papel de la madre de Carlos Montilla en La loba herida. La académica también menciona el caso de Elba Escobar, cuando interpretó a la madre de Carlos Cruz en Cosita rica.

“Hay evidencias de que a finales de los años ochenta ya esto ocurría. El boom del Miss Venezuela y el papel que ha desempeñado el concurso como casting de nuevos rostros y talentos puede haber acentuado o acelerado esta situación. Las actrices pasan a ser ‘mamás’ prematuramente”, agrega Acosta-Alzuru.

Ingrid Musso, presidente de la agencia Alfa Center Talento TV, indica que para los personajes de madres los canales exigen actrices de entre 25 y 35 años de edad. Para las abuelas, dependiendo del perfil, deben  tener un máximo de 50 años.

“Pasar de ser protagonistas a madres es un trance. Cuando las ponen de abuelas sienten que las están sacando del ruedo. Las primerísimas actrices son las que pueden tener alguna oportunidad sin importar la edad”, señala.

Cuando no se escriben personajes para las primeras actrices se les margina, dice Acosta-Alzuru. “Esta práctica es otra manera más de priorizar la apariencia física sobre el talento y la experiencia”, añade.

Bisturí en contra. Las cirugías plásticas no siempre favorecen las carreras. En algunos casos los cambios han sido tan drásticos que las actrices han cambiado sus expresiones.

Un caso es el de Hilda Abrahamz. Ella ha asumido públicamente que se ha sometido a varias operaciones estéticas y que, incluso, usó bótox en los labios. Sus facciones se han modificado. Entretanto, Astrid Carolina Herrera también ha declarado que usa bótox.

Viviana Gibelli recurrió a la cirugía plástica cuando era muy joven y protagonizaba los éxitos de Venevisión. Su cambio fue muy comentado. La hoy animadora asegura que, mientras actuó, nunca sintió presión del canal para mantenerse joven a toda costa y que ahora usa procedimientos no invasivos.

“Uno tiene que asumir los cambios. Con los años viene la experiencia y eso se debe pagar bien. No es lo mismo que pares frente a una cámara a una veterana que a una muchachita”, asegura la animadora.

Musso señala que ahora los canales piden que las actrices no se vean tan operadas. “Anteriormente les exigían que tenían que ser una bomba sexy, ahora les piden naturalidad en cuanto a busto, por ejemplo. A Roxana Díaz no la han podido colocar en otros papeles porque ella es muy sensual y nadie le cree que puede ser mamá. También piden gente que salga de concursos”, agrega.

Acosta-Alzuru afirma que, al buscar actrices más naturales, la televisión venezolana está enviando un mensaje a las aspirantes: "Te tienes que ver bien y joven, pero que no se te note cómo lo logras. Todo eso importa más que tu talento y experiencia”.

Algunas disfrutan sus años
En un país que se encuentra entre los primeros 10 donde se efectúan más procedimientos quirúrgicos y 231.742 personas entraron a una sala de operaciones en 2013, según cifras de la  Asociación Internacional de Cirugía Plástica, todavía hay algunas actrices que no lo han hecho.

Mientras muchas intérpretes se preocupan por mejorar su apariencia para sentirse bien o conseguir papeles, otras han preferido envejecer con naturalidad, muchas veces por temor de pasar por un quirófano. Y algunas solo han acudido al cirujano por retoques estrictamente necesarios.

Un caso es el de Marina Baura, quien en ocasiones ha afirmado que tiene miedo de las cirugías plásticas y que solo usa cremas. Quien también prefiere las arrugas es Caridad Canelón, a quien se le vio como abuela de la protagonista de La virgen de la calle.

Elba Escobar admitió que se hizo algunos retoques; sin embargo, su apariencia no ha sufrido cambios drásticos. Julie Restifo también ha acudido al médico, pero por tratamientos con láser. Loly Sánchez es otra que no tuvo temor de someterse a una liposucción, pero no se hará nada en el rostro.