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Suspenso con acento binacional

Marlon Moreno interpreta a un sicario | Foto Cortesía Cameo Marketing

Marlon Moreno interpreta a un sicario | Foto Cortesía Cameo Marketing

El elenco de la segunda película de Henry Rivero está integrado por noveles y experimentados actores venezolanos y colombianos que se destacan dentro de la propuesta del director, al igual que la fotografía y las locaciones

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Pasó más de una década desde que el cineasta Henry Rivero tuvo la idea de hacer Secreto de confesión. En ese estado fetal, el proyecto comenzó a tomar forma como una serie de televisión para un canal de cable, pero Rodolfo Cova, de la productora audiovisual Factor + RH, intervino para que lo que iba a ser un programa de televisión fuese una película.

El segundo largometraje del director de Puras joyitas (2007) se rodó en 2011 y algunos afiches suspendidos en los postes de la ciudad dan cuenta de que su estreno estaba pautado para 2012. El realizador explica: “Nos dimos cuenta de que en la primera versión no habíamos honrado el esfuerzo de un equipo de más 200 personas”.

Luego de rodar por segunda vez el final y agregarle personajes y escenas será el viernes cuando el público nacional pueda disfrutar de un filme de acción de factura colombo-venezolana que poco o nada tendría que envidiarle a un título hollywoodense.

Filmada con una cámara marca Red One, Secreto de confesión puede alardear sin humildad alguna de su fotografía. También de sus locaciones, compartidas entre las dos naciones, aunque nunca se identifique en qué lugar del mapa se desarrolla la historia. Pero, sobre todo, la película se destaca por los close-up, los sonidos secos y el trabajo actoral de su reparto.

El casting, básicamente masculino, está compuesto por talento de ambos países: Juan Pablo Raba, Marlon Moreno, Luigi Sciamanna, Leonidas Urbina, Daniel Alvarado, Jorge Cao, Carlos “Pity” Camacho, Alejo Felipe, Dimas González, Haydée Faverola, Dayra Lambis y la no tan expresiva animadora Eglantina Zingg, que debuta en el cine.

Durante 90 minutos, el espectador se mantendrá agarrado a la butaca de la sala mientras en la pantalla grande se proyecte el drama de un policía con trastornos (Raba) que quiere estar del lado de los buenos, aunque lo seduce la idea de hacer justicia con sus propias manos. Al mismo tiempo, un enigmático sicario (Moreno) le confiesa a un sacerdote (Cao) que él será su próxima víctima.

Al final, así como todos los caminos conducen a Roma, en la cinta todas las historias llevan a una sola persona: el senador Ruiz (Sciamanna). El villano de la historia no es ni tan malo ni tan bueno. Como todos los humanos, está pintado por un montón de colores. Y en eso se basó el trabajo de Sciamanna: hacer querible al personaje.

“Para preparar al personaje leí mucho sobre política y un poco de filosofía. Busqué a un político no venezolano para que me sirviera de inspiración”, indica el actor, quien asegura estar orgulloso de haber participado en una película “impecable”.

Secreto de confesión, de la productora Drive Pictures (de Juan Pablo Raba, Edgar Ramírez y Henry Rivero) no tiene acento colombiano ni venezolano, aunque suena a ambas naciones. La idea de Rivero fue hacer una historia universal que pudiese ser proyectada en cualquier mercado. De hecho, en enero se estrenará en el país vecino con más de 40 copias (acá tendrá 19) y luego, probablemente, se presentará en México.


Secreto de confesión

Director: Henry Rivero

Estreno: viernes 13 de diciembre

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