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Susana Duijm, la reina que vivió a su manera

Susana Duijm. | Foto: Instagram

Susana Duijm falleció el sábado producto de un ACV | Foto: Instagram

En los concursos de belleza no solo quedaron cautivados con su físiso, sino también con su personalidad. “Era viva, vivísima”, dijo una vez su madre

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“Yo lo que tengo es un tipo. Un conjunto. Y eso fue lo que gustó en Europa. A los 15 años tenía admiradores como arroz. Fiesta que iba, fiesta que se acababa a tanganazo limpio, porque los amigos de mi barrio eran celosos y no permitían que bailara con nadie”. Así le dijo una vez Susana Duijm al periodista Nelson Hippolyte Ortega. Después agregó: “Siempre he hecho lo que me ha dado la gana. Vivo y dejo vivir. No me ocupo de los demás”.

Directa, honesta, traviesa. Así la describió su madre, Carmen Zubillaga de Dujim, al día siguiente de haber sido coronada como Miss Mundo: “Era viva, vivísima. Quizás mucho más viva de lo que es ahora. Contaba apenas 2 años y cada vez que pasaba un heladero se asomaba a la ventana y lo llamaba: ‘Heladero, mi mamá me dice que me venda un helado y que venga a cobrar después”. Fue ese desparpajo el que la convirtió en reina, el que le dio a Venezuela otro título: el país de las mujeres bellas.

Nació en Aragua de Barcelona el 11 de agosto de 1936, hija de un trabajador petrolero de Surinam y de una venezolana que vendía ropa. Aprendió algo de inglés cuando vivió en Aruba y antes de conquistar al jurado de Londres trabajó en los Almacenes Hudson de El Silencio y fue recepcionista de la Organización Ciudad Balneario Higuerote. Esa mujer de elegancia natural sufrió un ACV el jueves y falleció el sábado, a las 5:20 pm, en la clínica La Fe de Porlamar, en la isla de Margarita. 
Mientras estuvo hospitalizada, familiares y amigos pidieron a través de las redes sociales y medios de comunicación medicamentos y ayuda monetaria para cubrir los gastos. La velaron ayer en la mañana y en la tarde fue el sepelio en el Campo Santo de Porlamar.
 
Desde Chacaíto hasta Londres

Todo comenzó una tarde de mayo de 1955 en una parada de Chacaíto. Dos meses después estaba participando en el concurso Señorita Venezuela, en el que se impuso ante una joven de la alta sociedad, aun en contra de los deseos de Wolfgang Larrazábal, el único militar del jurado. Carola Reverón de Behrens pidió que la decisión quedara en manos del público y en el salón Naiguatá del hotel Tamanaco los aplausos la beneficiaron, pero nunca recibió los premios prometidos.

En agosto quedó entre las finalistas del Miss Universo, celebrado en Long Beach, California. Contó que no obtuvo una mejor posición porque no sabía caminar con tacones: “Se me doblaban las piernas”. En octubre fue al Miss Mundo, invitada por la directiva. Se convirtió en la primera latinoamericana en lograr tal proeza.
El certamen se celebró en el Teatro Lyceum de Londres. Allí llegó, por equivocación, unas semanas antes, con ayuda de personas cercanas y con la ganancia de las cuñas para una marca de shampoo (3.000 bolívares). La corona la recibió de la actriz británica Eunice Gayson porque la miss saliente, la egipcia Antigone Costanda, no asistió debido al conflicto entre ambas naciones por el canal de Suez. Mientras, en el país había una dictadura: “El triunfo suyo es el triunfo de toda Venezuela. Compatriota y amigo, Marcos Pérez Jiménez”, fue el telegrama que la joven de 19 años de edad recibió. Lo que vino después fue apoteósico.
 
La salvaje

Susana Duijm decía que no le gustaba vivir de viejas glorias. No quedó embelesada con el brillo de la corona y encontró otros campos para desarrollarse. Modeló para el diseñador Oleg Cassini y fue peinada por el estilista Alexander, quien la apodó “Carmen, la salvaje”. Además, trabajó en México, Italia y España como actriz de cine y teatro.

En Venezuela fue animadora y locutora: condujo por más de 20 años el programa De tono a tono con Susana, por la señal Superstereo 98.1 FM, en Margarita. Participó en un reality de Súper Sábado Sensacional y en telenovelas como Amor a palos (2005) de RCTV.

Ludópata y fanática de los Bee Gees, tuvo un único matrimonio, tres hijos y cuatro nietos. “A mí siempre me han dicho que soy muy folklórica. Nunca fui ambiciosa. Pero todo lo que gané lo disfruté… ¿Y quién le quita a uno lo bailao?”.
 
El recuerdo 

Fueron muchos los mundos que abarcó, todos la recuerdan. “Te lo digo con una sola frase: ahí empezó todo. Conmigo siempre fue muy cariñosa, me contaba todo. Ella tenía un tipo especial, una figura divina, un color. Después comenzaron a aparecer en el concurso muchachas parecidas  a ella. Pero ninguna se le acercó al tobillo. Era una reina”, afirma Osmel Sousa.

“Nos conocíamos desde hacía tiempo y siempre le dije que cuando me asignaran la concesión de la emisora tendría un espacio. Se caracterizó por ser sencilla. Sin importar los logros, nunca tuvo aires de grandeza. Siempre compartía, era clase aparte. Y el público la admiró mucho”, señala Hernán Marín Méndez, director de Superstereo 98.1 FM.

“Cuando ella ganó nadie tomaba en cuenta a Venezuela. Rompió cánones de belleza. No tenía poses, era auténtica”, expresa el periodista Diego Montaldo.
“Una vez escuché su voz en el Rattan de Margarita y dije que quería tenerla en una de mis novelas. A los dos años escribí Amor a palos y lo planteé en el canal. Ella aceptó. Y me da mucha satisfacción porque fue una experiencia muy agradable. Al final de las escenas, siempre preguntaba si lo había hecho bien”, recuerda Martin Hann.

Un triunfo de archivo
“Susana de Venezuela elegida Miss Mundo”, fue el titular con el que abrió El Nacional el viernes 21 de octubre de 1955. “Podría llorar’, y al decir esto rompió a llorar por un momento”, reseñó el diario.

En la página interna, la número 34, Federico Pacheco Soublette relató el suceso. Contó cómo fueron los inicios de la espigada morena por los pasillos de un canal de televisión, en el que ganaba 30 bolívares por aparecer como extra; también que había sido modelo ocasional y que ganó 500 bolívares ofreciendo chucherías en una conferencia. 

Luego hizo referencia a la controversia que precedió a su triunfo en Señorita Venezuela y a su viaje a Londres, donde fue coronada. En segundo y tercer lugar quedaron Estados Unidos y Grecia. El premio: 500 libras esterlinas y un auto deportivo rojo.

Además, entrevistó a la madre sobre el carácter y gusto de la nueva reina. “Novio oficial, ninguno. Enamorados, por docena”. 
Días después el periódico celebró con fotos la llegada de la Miss Mundo al país. “Susana en Caracas”, fue el titular. Sonriente y con el cabello suelto, fue recibida por una multitud en Maiquetía el 1º de noviembre. Recorrió las calles en un descapotable.