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Susan Bello recorre el país en puntillas

Susan Bello  / ARCHIVO

Susan Bello forma parte del Ballet Teresa Carreño desde el año 2000 / ARCHIVO

La primera bailarina, con 14 años de trayectoria dentro del Ballet Teresa Carreño, encabeza una gira nacional que ya cerró su etapa en Caracas, Ciudad Caribia, Cumaná, El Morro de Puerto Santo y Carúpano. La maracucha ha hecho del baile su pasión y su necesidad, pues practica desde los 4 años de edad 

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Susan Bello nació en Maracaibo. En su casa no se oían muchas gaitas. "Vamos a escuchar música clásica", decía su abuelo. La pasión le entró por los oídos y continuó por todo su cuerpo, que se empezó a mover al compás de la danza clásica. A partir de mañana se reencontrará con sus raíces occidentales, tierra en la que inicia un nuevo capítulo de la gira nacional que realiza con el Ballet Teresa Carreño. Habrá presentaciones gratuitas en Mene Grande, los Puertos de Altagracia, Cabimas y Maracaibo.

Cuando Bello era una bebé, su madre asistía a clases de baile en la Universidad del Zulia. Como no tenía quien la cuidara, se la llevaba a los ensayos. Fue allí donde aprendió a gatear y, más tarde, a sincronizar esos pasos al ritmo del arte. En el camino la acompañaron sus maestros Nedo Vojkic y Sasha Gosic, de la Escuela Ballet Classique. Formó parte del Ballet de Maracaibo, el Ballet Nuevo Mundo de Caracas y hoy en día tiene el título de primera bailarina del Ballet Teresa Carreño.

Es cuidadosa al momento de ejecutar sus movimientos y sus declaraciones, procura no revelar su edad ni hablar de política. “Es una carrera corta pero hermosa. En algunos países, cuando llegas a los 30 años te tienes que retirar. Eso no pasa ni aquí ni en Europa, donde la experiencia de los años se valora más”.

El entrenamiento es como su desayuno diario de las 9:00 am. “La preparación de una primera bailarina es igual de exigente que para el resto del equipo. Si llego a retirarme, seguiría entrenando. Es algo que está en mí porque lo he hecho todos los días desde que tengo 4 años de edad”, cuenta.

Ese ritmo de vida la ha hecho conocer lo gajes del oficio. “He sufrido varios esguinces en el tobillo derecho. Procuro ponerme las cintas de las zapatillas lo más flojito posible. Cuando termino las funciones se me inflama muchísimo. Con respecto a la dieta, como muchos vegetales, de vez en cuando me como unos bollos pelones que yo misma hago. Aprendí a cocinar porque mi papá es chef”, revela.

La responsabilidad de representar a todo un cuerpo de baile recae sobre sus hombros. Aunque desde la muerte del coreógrafo Vicente Nebrada no existe un director artístico en el Ballet del Teresa Carreño, Bello asegura que esa figura es muy es importante.

“Vicente Nebrada fue un ícono dentro de la danza, fue el coreógrafo más importante de toda Venezuela. Luego de su muerte desapareció el cargo de director artístico y surgieron coordinaciones. Y no es lo mismo, porque cuando muchas cabezas piensan se puede perder el foco”, indica.

El tono de voz se le endulza al hablar del maestro Nebrada. “Con Vicente no se hacían tantas galas, sino ballets completos, los cuales llaman a más gente. El mejor ejemplo es El Cascanueces”.

La bailarina descarta que no se ofrezcan ballets completos debido a que no haya talento. “Hay generación de relevo, lo que no hay son compañías”. El próximo ballet completo será Romeo y Julieta. Las audiciones comenzarán el 15 de agosto.

Recientemente, Bello tuvo la oportunidad de compartir con el Ballet Nacional de Cuba, del que desertaron varios integrantes en Puerto Rico. "Son bailarines con ansias de ver el mundo. Ellos comentaban que no tenían oportunidades de surgir porque los solistas y los principales eran los mismos. No puedo afirmar si eso es cierto”.