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La Stiftung Mozarteum ovacionó al Coro de Manos Blancas

El coro se retiró del escenario después de tres bises | Foto Cortesía Fundamusical Bolívar

El coro se retiró del escenario después de tres bises | Foto Cortesía Fundamusical Bolívar

El grupo ofreció una conmovedora presentación que contó con la asistencia de Plácido Domingo

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Una marca más se suma a las varias que ha dejado el Sistema durante su residencia en el Festival de Salzburgo. Esta vez el protagonista fue el Coro de Manos Blancas, que se presentó en la Stiftung Mozarteum. Es la primera vez que el grupo viaja al extranjero para ofrecer un concierto y se convirtió, además, en el primero de su tipo que actúa en el encuentro musical que se celebra en la ciudad austríaca.

Minutos después de las 3:00 pm los integrantes del coro aparecieron en el escenario vestidos de negro y con la banda tricolor en el cuello. Fueron acogidos con cariño por el público mientras se acomodaban en sus puestos. Comenzaron con la interpretación de un repertorio académico: el Ave María de John Rutter, el Gloria de Athos Palma, O magnum mysterium de César Alejandro Carrillo y el Ave verum corpus de Wolfgang Amadeus Mozart. Con esas piezas los venezolanos dieron una muestra de lo que hacen: música para ser oída y vista. Las voces de los cantantes inundaron la sala y los movimientos de las manos enguantadas y blancas de los otros coristas cautivaron a la audiencia, que aplaudió cada ejecución.

El concierto continuó con canciones del repertorio latinoamericano. El quinteto del coro interpretó “Canto a Caracas” y “Lara es una sola” y, cuando terminó, recibió una ovación de cinco minutos. Entonces una bandera de Venezuela ondeó en la cuarta fila. Siguieron el merengue “Las cosas bellas de Lara”, “La muerte del ángel” de Astor Piazzolla y “Salseo”. A esas alturas de la presentación, los espectadores ya sabían cuál es la seña del aplauso en el lenguaje de signos de los sordomudos: levantaban las manos y las movían. El repertorio terminó con “El gabán y la gabana” y “Los dos gavilanes”. Pero el público pidió y pidió más. El coro se retiró de escena después de tres bises.

Cuando culminó el debut del Coro de Manos Blancas en Salzburgo, en el camerino había un ambiente de absoluta euforia, con lágrimas, risas, abrazos y gritos. Luis Chichilla, director del grupo, decía con una gran sonrisa que casi les tocó interpretar el repertorio de la próxima presentación para complacer al público. “No me esperaba tanta aceptación y emoción. Estoy orgulloso de ser portavoz de lo que está pasando en Venezuela con las orquestas y los coros”.

Con lágrimas en los ojos, Naybeth García, también directora del coro, ofreció sus impresiones del concierto. “Siento demasiada emoción. Tantos aplausos, ver la bandera tricolor en el público… No tengo palabras. Fue impresionante. Los muchachos lo hicieron muy bien. Me siento inmensamente feliz. Este es un estímulo para continuar. Quisiera que toda Venezuela estuviera aquí”.


Visita sorpresa

Mientras el coro probaba en el escenario recibió una visita sorpresa. Plácido Domingo, que se encuentra en Salzburgo para interpretar el papel de Giacomo en la ópera Juana de Arco, se acercó a la Stiftung Mozarteum. El tenor ensayaba para su presentación del sábado y quiso ver al grupo venezolano. Durante todo el concierto se mantuvo al lado del maestro José Antonio Abreu, tarareando y aplaudiendo las canciones. Cuando terminó la actuación, Domingo se acercó a los músicos para saludarlos. “Venezuela puede estar orgullosa de lo que hacen”, les dijo. “Son extraordinarios. Músicos de verdad, con sensibilidad, armonía, belleza, plasticidad. Creo que esto es algo que todo el mundo debe escuchar”. El tenor también se refirió al maestro Abreu: quiere que le otorguen el Nobel de la Paz, porque nadie más que él se lo merece, por la obra social que ha hecho a través del Sistema.