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Spoiler: placer culposo que genera furia y rating

Jon Snow, GoT | Foto cortesía

Jon Snow, GoT | Foto cortesía

Ante la amenaza de que les arruinen la sorpresa, los televidentes han cambiado sus hábitos de consumo. Son cada vez más fieles a los horarios originales de transmisión de sus shows favoritos, hecho que aprendieron a capitalizar las grandes cadenas

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“Hoy no me puse el crucifijo para no adelantarles el final de La Pasión de Cristo”, bromea el actor español Paco León en una parodia de Estrenos de cartelera. Puede que no sea un pecado mortal, pero adelantar la trama de un filme, una serie o un libro es para algunos una versión moderna del beso de Judas: una traición.

El spoiler –término en inglés con el que se define la acción de comentar contenidos de historias que otros no han visto o leído– siempre ha existido. El propio Jesús lo hizo con sus discípulos y no por eso lo crucificaron. A uno le adelantó que lo iba a vender por treinta monedas de plata y a otro que lo negaría tres veces antes de que cantara el gallo.

Dos milenios después el spoiler se convirtió en una amenaza que mantiene a los televidentes ansiosos por estar al día con sus series favoritas, hecho que han aprendido a capitalizar las cadenas de televisión, las grandes ganadoras del juego.

“La visualización de un capítulo acaba convirtiéndose en toda una experiencia colectiva. Los canales fomentan esa sensación de urgencia por ver los episodios el día y hora de estreno”, dice Elena Neira, autora de La otra pantalla. Redes sociales, móviles y la nueva televisión.

Netflix, por ejemplo, convirtió el spoiler en una estrategia clave en sus campañas de posicionamiento de marca mediante la creación de una aplicación que permite evaluar el tipo de “spoileador” que se es. (http://spoilers.netflix.com/which-spoiler-are-you/)

La investigadora considera que adelantar las sorpresas de las tramas destruye las reacciones más inesperadas, viscerales y profundas del espectador. Lo define según el nivel de conexión del televidente con el producto. “Por ejemplo, yo no vi Breaking Bad hasta varios meses después de la emisión de la última temporada. Estoy convencida de que durante ese tiempo me bombardearon con infinidad de informaciones de la serie, pero sencillamente no las procesé como relevantes porque todavía no estaba inmersa en la historia”.

Neira cree que la definición de este fenómeno puede ser difusa. “Hay fanáticos que consideran spoiler hasta el comentario de un compañero anticipando que va a alucinar, porque con ello ya se genera una expectativa”.

Malintencionadas o no, las filtraciones de información están en todos lados y alimentan un mal mayor: la piratería. Esto ha provocado que cada vez más las televisoras decidan estrenar un programa en la misma fecha en todo el mundo.

“Las descargas ilegales se han convertido en un negocio imparable. El público se ha vuelto más veloz que los productores y canales de televisión. Han tenido que entender que ya no pueden estrenar con tiempo de diferencia en diversas regiones porque para el momento en que llega el programa a Latinoamérica ya media audiencia la ha visto por Series Bang”, cuenta Gabriela Agudo, editora del blog Tevefilia.

La también guionista piensa que toda conversación que se genere en tiempo real en una segunda pantalla es beneficiosa para el programa. “Cuando la gente habla de Game of Thrones la audiencia aumenta. Los que no siguen la serie se terminan sintiendo entusiasmados, intrigados y empiezan a verla”.

Es imposible detener el debate en las redes sociales y en los medios de comunicación. El día que (¿alerta de spoiler?) revivió Jon Snow se publicaron imágenes del acontecimiento en diarios de todo e mundo. “Cada vez resulta más difícil evitar los spoilers. Además, como afirma la profesora de cine María Gabriela Colmenares, no solo se refieren a los argumentos sino también al estilo o estética de la propuesta”, destaca Gonzalo Jiménez.

El periodista menciona que hay otra clase de espectadores a los que no les importa que les adelanten la trama de las historias. “Eso no afectará su valoración de la obra. Si se va a leer una reseña o crítica, ya es común que los autores indiquen que hay spoilers en el sumario”.

Omar Rincón, crítico de televisión del diario El Tiempo de Bogotá, define el spoiler como un usurpador de placeres y goces televisivos. “Es el que daña la sorpresa y la narrativa del relato. Es más o menos como lo críticos de cine de siempre que le cuentan a uno la película”.

El especialista considera que, históricamente, hablar de lo que se ve en pantalla ha sido el máximo placer televisivo. “Si no se cuenta, no se existe en el mundo. El spoiler siempre ha existido. Lo que debemos hacer, los que no andamos al día, es no oírlos o verlos, ignorar a los que quieren dañarnos la posibilidad de descubrir las historias”.