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Sofía Ímber recibe la Medalla Páez de las Artes en Nueva York

Carolina Herrera y Sofía Ímber durante la gala | FOTO CORTESÍA

Carolina Herrera y Sofía Ímber durante la gala | FOTO CORTESÍA

El miércoles por la noche se celebró una gala en su honor en el Lincoln Center de la ciudad estadounidense

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Iba con miedo por dos razones. La primera, porque teme a los aviones, aun si viaja cómoda, en primera clase, donde es fácil coger una embriaguez o el sueño y olvidarse del mundo. La segunda, porque tiene 90 años de edad y a la vejez no le va bien el clima frío. Iba con miedo, sí, pero fue, y el miércoles en la noche, en el David Rubinstein Atrium del Lincoln Center, en Nueva York, Sofía Ímber asistió a la gala en que el Fondo Venezolano Americano para las Artes (VAEA, por sus siglas en inglés) le otorgó su más alta distinción, la Medalla Páez, por su trayectoria como periodista y gerente.

Reinaldo y Carolina Herrera, viejos amigos de Ímber (baste recordar que Reinaldo Herrera participó, en sus comienzos, en el programa de televisión Buenos días, junto con Sofía y Carlos Rangel) fueron los anfitriones de la fiesta, que además sirvió para recaudar fondos cuyo destino es el propio VAEA, que desarrolla actividades para el fomento de las relaciones culturales entre Venezuela y Estados Unidos.

La Medalla Páez se concede una vez al año. El pasado la recibió el director teatral tejano Robert Wilson, y el antepasado el maestro Carlos Cruz-Diez. Lo que hizo, quizá, especial esta gala —bastante concurrida— fue precisamente ver cómo reaparecían juntos el matrimonio Herrera y Sofía Ímber, ahora cuando han pasado los años, el país y casi toda la vida.

Ayudada por su hija Adriana y otra gente que se apresuró a asistirla, aquella inquieta periodista que firmaba su columna en este periódico como “Yo, la intransigente”, cuando llegó la hora fue al podio y dio las gracias. Acostumbrada como está a escuchar lo mismo acusaciones que aplausos, esta vez todo fue aplausos. Quien la veía allí admiraba su fuerza y acaso transigía al creer que era un ser inmaculado.