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Sofía Humala, una limeña que le huye a la etiqueta de objeto sexual

Humala: “En Perú el público se resiste mucho a ver el cine nacional, pero poco a poco va cambiando” | Foto Manuel Sardá

Humala: “En Perú el público se resiste mucho a ver el cine nacional, pero poco a poco va cambiando” | Foto Manuel Sardá

La invitada especial de la VI Muestra de Cine Latinoamericano alerta sobre la baja autoestima femenina

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Sí es parienta lejana de Ollanta Humala, aunque asegura que nunca ha conocido en persona al Presidente de Perú, cuya popularidad pasa por un bache. “Somos una sola familia, pero amplia”, dice de los que portan su apellido. La limeña Sofía Humala se presenta con zapatos bajitos y un muy sencillo vestidito rosado (como de gala de graduación de liceo) al preestreno en Caracas de su drama erótico Pasiones (2012), manifiesto de intenciones que de entrada la hace marcar años luz de distancia con respecto a cualquiera de sus colegas venezolanas. Quiere que le miren la esencia, no la apariencia.

Pasiones, que en su país llevó el título Cielo oscuro y en cuya producción intervino un venezolano, Carlos Daniel Malavé, es apenas la primera película de una actriz de trayectoria cimentada principalmente en el teatro y un poco menos en la pantalla pequeña: hizo de jugadora de voleibol (un deporte muy popular en Perú), por cierto, en una de las telenovelas que protagonizó, Matadoras.

“Es muy poca la producción dramática de Perú, si la comparamos con la de Venezuela. Si se hacen dos telenovelas al año es mucho”, lamenta. En cuanto al cine, sí observa un crecimiento en la industria nacional: “Desde 2006 en adelante se hacen cerca de ocho cintas al año, que es bastante para nosotros. El público se resiste a ver cine peruano: la gente suele decir que sólo muestra droga, violencia, sexo o terrorismo. Pero eso está cambiando. Se está haciendo de todo y ahora se encuentra variedad de temas”, enfatiza.

Un ejemplo de ello es que en la VI Muestra de Cine Latinomericano, que empieza el viernes en Caracas, la nación inca no sólo está representada por la historia de celos arrabaleros de Pasiones, sino por una película de austera ciencia ficción que muestra una epidemia apocalíptica en Lima y ganó una mención especial en el prestigioso Festival de San Sebastián, El limpiador (2012).

Enlace degradante. La intérprete de Natalia, una estudiante de teatro que se enreda en una relación degradante con el comerciante textilero cuarentón que le elabora el vestuario para su montaje de graduación (el actor Lucho Cáceres), dice que Pasiones encierra un mensaje para ambos géneros: “Para la mujer, que se respete y se quiera. Si una como mujer se cree importante, va a ser respetada. Para el hombre, ojo con lo que haces, ojo con esos celos patológicos que no te llevan a nada, sólo a destruir todo lo que tocas. Los celos son la consecuencia de la inseguridad. Por ellos, puedes perderte historias de amor muy lindas”.

Su papá en la ficción es un actor peruano muy familiar para el público venezolano: Roberto Moll.

Instalada durante una semana en tierra de misses, Humala reconoce que ha oído hablar de que en Venezuela, con frecuencia, en un casting pesa más un título de belleza que la destreza interpretativa. “También es machismo eso de ver siempre a la mujer como un objeto sexual, toda hermosa y operada. Eso está metido en nuestra mentalidad latina, quizás en el país de ustedes un poco más. En Perú no es tan así, pero sí hay algo de eso. Generalmente te seleccionan más por el talento y por el tipo de personaje que están buscando. Las telenovelas son eso: noveleras. Prefiero el cine, que es más real. Quiero hacer películas con un final no tan feliz. Como en la vida: no sabemos cuál va a ser nuestro final, únicamente vivimos”.


Pasiones

Drama erótico. Perú y Venezuela, 2012

Director: Joel Calero

Reparto: Sofía Humala, Lucho Cáceres, Roberto Moll

Desde el viernes

VI Muestra de Cine Latinoamericano

Información: www.grancine.net