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La Sinfónica Simón Bolívar se reencontró con París

<i>La tempestad</i>, <i>Romeo y Julieta</i> y la <i>Sinfonía Nº 4</i> fueron las piezas del compositor ruso interpretadas por los músicos venezolanos | CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR

La tempestad, Romeo y Julieta y la Sinfonía Nº 4 fueron las piezas del compositor ruso interpretadas por los músicos venezolanos | CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR

Luego de casi cinco años sin visitar la ciudad, los músicos regresaron a la Salle Pleyel para interpretar piezas de Tchaikovsky

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Las ovaciones en la Salle Pleyel de París no se hicieron esperar. La salida al escenario del maestro Gustavo Dudamel, el pasado domingo, se mezcló con aplausos y gritos. La Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela no había comenzado a ejecutar las primeras notas y ya los 2.400 asistentes al concierto –las entradas estaban agotadas desde hace 2 meses– manifestaban su emoción por estar a punto de presenciar el trabajo realizado por el maestro José Antonio Abreu durante 39 años en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.

En esta oportunidad, con un programa dedicado a tres composiciones del ruso Pyotr Ilych Tchaikovsky, se pintó un paisaje sonoro con otros matices marcados por la madurez que han adquirido los músicos de la Sinfónica Simón Bolívar desde la última vez que visitaron París, hace cinco años. En esa oportunidad tocaron con la Orquesta Filarmónica de Radio France en esa misma sala, donde se le entregó al maestro Abreu la Orden de la Legión de Honor de Francia y a Dudamel la Orden Caballero de las Artes y las Letras.

Más allá de una evolución pedagógica, técnica o artística, la Simón Bolívar movió las fibras sentimentales de los espectadores con las oberturas La tempestad y Romeo y Julieta, inspiradas en las obras del escritor William Shakespeare.  

La misma euforia, pero con sentimientos distintos, se generó cuando interpretaron la Sinfonía Nº 4, también del compositor ruso. La obra, que en su estreno no fue bien recibida por la crítica, lo que le causó una gran depresión al genio musical en 1878, ha sido ovacionada posteriormente y la actuación de los venezolanos no fue la excepción.

Entre los asistentes al concierto se encontraba el maestro del arte cinético Carlos Cruz- Diez. “Gustavo Dudamel y la Simón Bolívar representan la unificación de las artes en un mensaje de paz. He escuchado en numerosas oportunidades la Sinfonía N° 4 de Tchaikovsky, pero la que hace nuestra orquesta la convierte en una pieza de excepcional belleza”, aseguró el artista plástico.