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Sinfónica Juvenil llevó emoción a Hiroshima

El momento en el que los músicos hicieron su interpretación trajeados con la chaqueta tricolor fue uno de los más aplaudidos | CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR

El momento en el que los músicos hicieron su interpretación trajeados con la chaqueta tricolor fue uno de los más aplaudidos | CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR

La forza del destino de Giuseppe Verdi y Concierto para piano y orquesta en la menor, Op. 16 de Edvard Grieg abrieron el concierto

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Cuando en Venezuela apenas amanecía, los 200 músicos que integran la Sinfónica Juvenil de Caracas, dirigidos por Dietrich Paredes, contagiaron de energía a los asistentes de su primer concierto en el Hiroshima City Bunka Koryu Kankan, al otro lado del mundo, en Japón. 

El público de la ciudad, que en 1945 fue protagonista del primer bombardeo atómico, aplaudió durante 10 minutos a los jóvenes del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juvenil e Infantiles de Venezuela.

El maestro José Antonio Abreu dijo que la misión de la orquesta es  llevar un mensaje de paz. “La música es la fuente de la alegría y la esperanza. Aquí, a Hiroshima, venimos a traer el valor de la belleza, la verdad, el bien y la felicidad basada en la humildad”, aseguró a su llegada.

Los casi 2.000 asistentes mostraron su emoción durante las más de dos horas que duró el concierto. A pesar de caracterizarse por ser un público reservado, los japoneses aplaudieron a los jóvenes caraqueños apenas salieron al escenario.

La forza del destino de Giuseppe Verdi fue la pieza con la que se dio inicio a la gala, que continuó con el Concierto para piano y orquesta en la menor, Op. 16 del noruego Edvard Grieg.

La pianista Mami Hagiwara, de Hiroshima, repitió la actuación que había ofrecido en Caracas con la misma orquesta.

Los solos de corno de Carlos Martínez y del oboe de John Francois se destacaron en la Sinfonía Nº 5 en mi menor, Op. 64 de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, escrita en 1888.

Luego del repertorio académico aparecieron los integrantes de la Sinfónica Juvenil de Caracas vestidos con la habitual chaqueta tricolor. Tico-Tico no Fubá del brasileño Zequinha de Abreu y el Mambo del estadounidense Leonard Bernstein pusieron a bailar al público nipón.

“La Sinfónica Juvenil de Caracas está iniciando su gira por el continente asiático aquí por lo que significa la ciudad de Hiroshima, como símbolo de lucha y de paz. Nuestras orquestas son el único sitio en el que se pueden convocar a los jóvenes y niños para conseguir la armonía y la paz a través de la educación musical”, manifestó el embajador de Venezuela en Japón, Seiko Ishikawa.

Durante la visita de la Sinfónica Juvenil de Caracas, el embajador Ishikawa y el director ejecutivo del sistema de orquestas, Eduardo Méndez, se reunieron con el alcalde Kazumi Matsui para fortalecer los lazos y crear un núcleo que permita constituir, con base en el modelo creado por el maestro José Antonio Abreu, la Sinfónica Infantil de Hiroshima.