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“Siento una especie de respeto y veneración por la poesía”

Alberto Barrera Tyszka | Foto: Alexandra Blanco

Alberto Barrera Tyszka | Foto: Alexandra Blanco

Editado por Lugar Común, La inquietud da cuenta del camino lírico recorrido por el autor entre 1985 y 2012

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Las obsesiones del poeta, los temas que lo rondan, lo acechan y lo acompañan. Esa inquietud que lo mueve hacia la poesía. La reunión de versos que muestran la preocupación por la palabra –por esa idea de que ellas tienen cuerpo, es decir, forma, color, textura, sabor y movimiento–, el paso del tiempo, la forma precisa, el ritmo, la necesidad de plasmar la oralidad y decir de la dificultad del ejercicio poético. Esas son algunas de las cuestiones que se encuentran en La inquietud. Poesía reunida (1985-2012) de Alberto Barrera Tyszka. El libro reúne todos los textos líricos del autor ordenados desde el presente hacia el pasado, desde lo inédito hacia los versos iniciales.

La inquietud plantea una relectura del ejercicio poético de Barrera. Ese gesto fue asumido por el escritor con dificultad. “Fue una experiencia difícil en la medida en que, probablemente, los libros con los que peor me siento son los primeros, pues me voy adentrando en una revisión casi biográfica de la memoria. Tuve que hacer un esfuerzo incluso de reconciliación con algunos de esos textos”.

 

—En el libro se plantea la poesía como una necesidad dolorosa, difícil de asumir. Uno podría pensar que para un cronista escribir es un acto de disciplina y, sin embargo, cuando se lee el libro se siente como un ejercicio incómodo.

—Creo que la poesía es lo que más me cuesta y es el género más difícil para mí. Lo digo en un poema: es muy fácil ser un mal poeta y quizás le tengo miedo a eso. Quizás en todos los otros géneros puedo conseguir incluso disciplina; frente a la poesía siempre me resulta mucho más difícil la escritura.

Siento una especie de respeto y veneración por la poesía. Puedo ser piadoso con los otros géneros, pero no con la poesía. Quizás le tengo temor a equivocarme, a hacer algo fácil, simple. Y seguro hay en esas páginas poemas que son así: fáciles, simples. La poesía es donde siento que la escritura tiene más poder. En todo caso es también lo que más me cuesta. Creo que es por el nivel de concreción, porque tienen mucho que ver el ritmo, la musicalidad, el espacio. La poesía requiere un esfuerzo mayor y, en ese sentido, crearla es lo más doloroso que puede haber con respecto a la escritura. También porque hay una especie de anhelo, una idea de que se puede hacer algo perfecto. Y eso es imposible. Al día siguiente, cuando vuelves a la página, te das cuenta de que no. Te encuentras frente a la experiencia del fracaso.

—Y a pesar del fracaso se sigue intentando.

—Sí. Es como ese verso de Lezama Lima, que dice algo así como has que tú escapes justo en el momento en que encontrabas tu mejor definición. Es esa idea de que sientes que lo tienes, de que conseguiste una forma perfecta y, en ese momento, al lograrlo, se te deshace. Hay algo en el misterio de la poesía que sólo existe en los poemas, que no se da ni en la narrativa ni en la crónica ni en el cuento.