• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Sheila Monterola: “Lo único que no cambiaría es ser actriz”

La actriz Sheila Monterola / Cortesía @sheilamonterola

La actriz Sheila Monterola / Cortesía @sheilamonterola

Formada en las tablas, la intérprete caraqueña que recientemente dio vida a Juanita en Reverón de Diego Rísquez disfruta formar parte del elenco del programa de comedia. Dice que su ideal es dar vida, tanto en teatro como en cine y televisión, a personajes con historias verdaderas, humanas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Sheila Monterola es como un coctel explosivo, desborda energía y buen humor. Podría decirse que sufre de incontinencia verbal porque responde cada pregunta de forma larga y tendida excepto cuando habla de su pareja (“¡Por ahí anda!”, señala con simpatía pero parquedad) y cuando se le interroga sobre su edad ( “Una actriz jamás debe revelar eso”, expresa entre risas).

Conocida como la Juanita de Reverón de Diego Rísquez, además de La Casquillera y la esposa de Palomino Vergara –ambos sketchs de Misión Emilio–, la actriz caraqueña se formó en las tablas a muy temprana edad. “Desde que abrí los ojos sabía que quería ser actriz. Comencé a los 6 años de edad, participaba en obras de mi colegio, La Virgen Niña en San Bernardino. Cuando estaba pequeña mi mamá me llevaba a las clases, pero luego estuvo renuente”, cuenta la intérprete que por estos días protagoniza la obra Stop Kiss, que denuncia la intolerancia hacia las relaciones entre personas de un mismo sexo, en el Teatro Trasnocho Cultural.

Como su madre no la apoyaba en su pasión, Monterola se inscribía a escondidas en los talleres de actuación. Para obtener un ingreso económico, trabajó como gerente en una cadena de comida rápida y también en el Museo de los Niños, en la parte de Radio y Televisión. “Todos mis trabajos estaban relacionados con el público. Por ejemplo, mientras atendía la caja en el restaurante me inventaba un personaje. A mi hermana la tenía fastidiada. Le ponía trapos y hacíamos bailes”, relata la artista egresada del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, en la última promoción que graduó Horacio Peterson antes de su muerte.

—¿Cómo dio el salto del teatro a la televisión?

—Antes de Misión Emilio había participado en TVES, en la novela Caramelo e Chocolate, escrita por Carlos Pérez. Interpreté el personaje La Tanqueta, que era una muchacha ruda, pero buena. Aumenté 12 kilos para hacer ese papel y para hacerme ver más gorda me ponían un traje de goma espuma. Recuerdo que una vez hasta me desmayé en una grabación que hicimos en el interior, por el calor que hacía. Me atrajo ese personaje porque era muy característico y yo siempre he buscado eso.

—¿Cómo llegó a Misión Emilio?

—Hace dos años tuve la oportunidad de trabajar en la obra infantil Mr. Cacri de Alexander Leterni, en la que interpretaba a una gata. La pieza tenía invitados especiales: Emilio Lovera, Erika de la Vega, Iván Matta, Bobby Comedia. Un día tuve que improvisar un diálogo y, cuando fui a camerinos, Emilio me felicitó. Ese mismo año recibí una llamada de él, me preguntó si quería trabajar en su programa. Y le dije que sí, que cuándo era la reunión. Él me contestó: “Ya eso está listo, ya me dijiste que sí y esa respuesta me la dan pocas mujeres”. Empecé a grabar en febrero del año pasado y no pude ser más feliz. Es un equipo grandioso.

—¿Cuándo empezarán a grabar la próxima temporada?

—Creo que empezamos en febrero. Tenemos capítulos grabados hasta esa fecha.

—¿Interpretará nuevos personajes?

—Es lo más probable. Emilio se mueve mucho con lo que quiere el público y los usuarios de las redes sociales. Hasta ahora yo no he creado ningún personaje, pero tengo uno en la cabeza y ya le presenté la idea.

—¿Con qué género se siente más cómoda, el drama o la comedia?

—Con los dos. Lo único que no cambiaría de mi vida es ser actriz. Lo que hice el año pasado es que estuve en muchas obras relacionadas con la comedia, así que en 2013 me propongo aceptar más proyectos dramáticos. El primero que vino fue Stop Kiss y estoy fascinada.

—Es una pieza que trata sobre la intolerancia. ¿Le ha tocado vivir algo sí?

—Sé que existe, pero no me ha tocado vivirla, por ahora. Sí he conocido a personas que han sido discriminadas no sólo por el color de su piel, sino por su religión, su identidad. Si yo fuera rubia no causaría la misma impresión. Siento que el ser humano lamentablemente tiene una doble moral, hay mucha gente con muchos prejuicios. Te señalan porque eres negro, blanco, gordo, alto. La tecnología ha avanzado, pero el ser humano se quedó.

—Ahora que prueba con la televisión, ¿hasta dónde le gustaría llegar en ese medio?

–Me gustan las historias de acción. Por ejemplo, mañana empiezo los ensayos con la nueva novela de Venevisión Plus, Los secretos de Lucía, que está grabada en HD. Voy a interpretar a una guardia, que al principio tiene muchos choques con la protagonista, pero después se hacen amigas. Es una coproducción entre México, Colombia y Venezuela. Me gustan esos personajes con los que el público se puede identificar, lo más importante es que sean historias verdaderas. Ese es mi ideal: hacer papeles tanto en la televisión como en el cine y en el teatro pero que te digan algo, que sean humanos.