• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Serrat, una historia de música y poesía

“Quizá llegar a viejo sería todo un progreso, un buen remate, un final con beso”, cantaba Serrat en “Llegar a viejo" | EFE

“Quizá llegar a viejo sería todo un progreso, un buen remate, un final con beso”, cantaba Serrat en “Llegar a viejo" | EFE

“El Nano” formó parte de aquella generación de cantautores españoles que convertían la música en protesta

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Hace 50 años que Joan Manuel Serrat hacía un alegato de juventud en su canción “Ara que tinc vint anys”, y es que el cantautor que le puso banda sonora a la España de la transición alcanzó la condición de septuagenario pretendiendo “llegar a viejo y tener un buen remate, un final con beso”.

“Si tuviese más ventajas y menos inconvenientes. Si el alma se apasionase, el cuerpo se alborotase y las piernas respondieran. (...) Quizá llegar a viejo sería todo un progreso, un buen remate, un final con beso”, cantaba Serrat en “Llegar a viejo”, un tema que contrasta con la fuerza y el ánimo que desprendía el músico en aquel en el que decía tener 20 años.

Galardonado recientemente en Argentina por su defensa de los derechos humanos, Serrat reclamó libertad en los años sesenta cuando España vivía sumida en la dictadura y formó parte de aquella generación de cantautores que convertían la música en protesta. Pero el catalán hizo mucho más que aquello, huyó del panfleto y sus letras críticas eran versos cargados de poesía. Abraza a Latinoamérica continuamente y el continente le devuelve el cariño haciendo suyos los temas de este maestro del verso.

Rastrea la España rural y de provincias el artista que se crió en un barrio obrero de Barcelona y que trasladó a la canción los poemas de Antonio Machado y Miguel Hernández, en los álbumes Dedicado a Antonio Machado e Hijo de la luz y de la sombra, respectivamente. En su música también tienen hueco los versos rodeados de pasión y romance como los que le brindaba a aquella “Lucía” con la que decía haber tenido la más bella historia de amor o los de “Paraules d'amor”, en los que se lamentaba de un amor perdido. Música que recuerda a aquel joven Serrat que empezó en la canción en busca de algún elemento que pudiera acercarle a las chicas, pues no era “ni alto ni guapo”.

Nacido en el barrio de Poble Sec en una de aquellas familias humildes que perdió la guerra, Serrat siempre estuvo “a favor de la gente de a pie”, como argumentaba cuando fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. En él hay un espíritu luchador, con el que batalló en la transición y los últimos años de la dictadura. Ese mismo que volvió a cobrar fuerza en la España en crisis cuando sus discursos invocaban a “despertar a la sociedad adormecida y recuperar los valores democráticos y morales”. Y a pesar de todo, Serrat se define “no como un hombre ejemplar sino como un pobre pecador”.