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Sergio Álvarez analiza cómo la violencia es un hecho cotidiano

Sergio Álvarez Guarín (Colombia, 1965) <i>La lectora</i> (2004) ganó el Premio Silverio Cañada a la Mejor Primera Novela en la Semana Negra de Gijón. También escribió <i>35 muertos</i> (2011) | Foto: Archivo

Sergio Álvarez Guarín (Colombia, 1965) La lectora (2004) ganó el Premio Silverio Cañada a la Mejor Primera Novela en la Semana Negra de Gijón. También escribió 35 muertos (2011) | Foto: Archivo

Las paradojas de la Colombia de finales del siglo XX son el telón de fondo para esta novela negra hecha de pequeñas historias

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Escrita con elementos de novela histórica, relato de aventuras, autoficción y thriller, 35 muertos (Alfaguara), Sergio Álvarez, recrea la Colombia de finales del siglo XX y su relación con la violencia, ya convertida en “un hecho cotidiano”.

Álvarez asegura que con este libro ha “exorcizado” su relación con el miedo y la violencia, y en la novela se sirve de un perdedor y sus desventuras, así como de decenas de personajes que se cruzan en su camino.

“En Colombia, desde que naces te cruzas con la muerte permanentemente, en las noticias, en tu barrio, en tu familia, hasta el punto de que, sin darte cuenta, acabas interiorizando la muerte como una cosa cotidiana”, explica el autor.

El crimen, el asesinato y la violencia acaban siendo naturales y el libro es “un proceso de exorcismo y de ver todo eso con perspectiva”, al tiempo que coloca al lector “frente a un espejo muy crudo”. La novela combate, además, la poca costumbre a la introspección que hay en las sociedades hispanoamericanas, subraya Álvarez, quien asegura que el libro no exagera, e incluso suaviza algunas circunstancias. También ve verosímil a su narrador: “Cada vez que te encuentras con alguien, te cuenta su vida, y es fácil encontrar gente que ha pasado mil peripecias”. En un país en el que hay 3 millones de desplazados, que empiezan a migrar desde la niñez, es fácil, añade, encontrar personas que se buscan la vida cómo y dónde sea, “gente que se alista en el Ejército, en la guerrilla, en los ‘para’, que montan un negocio, todo por sobrevivir, no necesariamente por que tengan una ideología”.

La situación de Colombia, opina el escritor, es la constatación del “fracaso del Estado, su insolvencia para resolver los problemas” y por esa razón el pueblo trata de evitar al Estado al máximo. Tras el éxito de sus dos primeras novelas, La lectora (2001) y Mapamá (2006), Álvarez dedicó los últimos cuatro años a viajar por los lugares más recónditos de Colombia para escuchar las pequeñas historias de la gente de la calle, ejercicio con el que quiso reivindicar la oralidad tan importante en Latinoamérica.

35 muertos es además un retrato negro sobre blanco de Colombia, un país, recuerda, en el que “más de 400.000 personas han sido asesinadas en los últimos 15 años de violencia; en el que el nivel de pobreza es de 67%; con una desigualdad social mayor que Brasil”. Sin embargo, en las encuestas de felicidad, “Colombia aparece siempre entre los cinco primeros lugares”, lo que evidencia una incontestable esquizofrenia.