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La Segunda Guerra Mundial  permeó el trabajo de Wes Anderson

Tilda Swinton interpreta a una octogenaria que deja una valiosa herencia al personaje de Ralph Fiennes, un refinado y seductor conserje

Tilda Swinton interpreta a una octogenaria que deja una valiosa herencia al personaje de Ralph Fiennes, un refinado y seductor conserje

El gran hotel Budapest es una tragicomedia inspirada en la obra del escritor austríaco Stefan Zweig y otros textos sobre el conflicto bélico

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Wes Anderson cuenta en El gran hotel Budapest una historia en la que los personajes conviven en lo que parece ser una casa de muñecos, una maqueta de colores pasteles que sirve para adentrarse en una Europa en la que avanza el nazismo.

En el filme, que forma parte del Festival de Cine Independiente USA 2014, el cineasta se vale de un escritor que en diferentes momentos de su vida relata lo ocurrido con dos de los empleados más importantes del lugar: el refinado conserje Gustave H., interpretado por Ralph Fiennes; y el botones Zero, encarnado por Tony Revolori, un actor estadounidense de 18 años de edad con orígenes guatemaltecos.

El primero lleva adelante el servicio al público a la perfección con modales y gustos que no corresponden tanto a su salario sino a su debilidad por las huéspedes rubias, solitarias, octogenarias y millonarias. Su rutina se trastoca poco después de conocer al joven y recibir en herencia una codiciada obra de arte por parte de su más querida amante: Madame D. (Tilda Swinton).

En ese momento comienza la huída. Si en Moonrise Kingdom Anderson mostró a una pareja de niños que escapaban del tedio y la incomprensión y en Fantástico Sr. Fox a zorros obstinados que quieren desligarse de convenciones contrarias su naturaleza, en El gran hotel Budapest el director estadounidense expone a un par que busca salvarse del hijo de la difunta y su servil matón, quienes fácilmente sucumben al incipiente fascismo. La contraparte está cargo de Adrien Brody y Willem Dafoe, dos actores nada extraños en la cinematografía del autor.

Esa persecución es acompañada por la música de Alexandre Desplat, compositor nominado seis veces al Oscar a quien el realizador confió también las notas de Moonrise Kingdom y Fantástico Sr. Fox.


Lecturas influyentes. Anderson escribió la historia, en conjunto con Hugo Guinness, inspirado en la obra del novelista austríaco Stefan Zweig. “Leí La piedad peligrosa y me interesó mucho su trabajo, sus maravillosas historias y sus memorias sobre el mundo del pasado. Fue sin duda el motor de la película. Su tono, su mundo, su sensibilidad, con la que podía sentirme muy identificado”, dijo en entrevista con El Cultural de España sobre la obra publicada en 1939.

En ese momento también leyó el ensayo Eichmann en Jerusalén de Hannah Arendt y la novela Suite Francesa de Irène Nemirovsky, quien retrató lo que ocurría durante la Segunda Guerra Mundial antes de ser detenida y llevada a Auschwitz, donde murió.

Esos textos permearon en una trama que inicialmente se llevaría a cabo en Inglaterra inspirada en un amigo del cineasta con los modales del personaje de Fiennes, pero Anderson no pudo descartar el contexto de aquella Europa. 

A pesar de la rudeza del tema, el responsable de cintas como Vida acuática y Viaje a Darjeeling logró hacer una parodia, su transgresión a la realidad, como la que hace con los símbolos alusivos al nazismo, que pintó de rosado.

“Me siento atraído por esa ambigüedad. Si al escribir una escena puedo quedarme con las dos cosas, con lo dramático y lo cómico al mismo tiempo, suelo hacerlo”, dijo.

El gran hotel Budapest ganó el gran premio del jurado del Festival de Cine de Berlín. Tiene una valuación de 8,2 sobre 10 en la página de IMDB y de 87% en la de Rotten Tomatoes. En Internet la mayoría de las críticas son positivas, como la que hace Anthony Oliver Scott en The New York Times: “Estas películas luchan contra la tiranía con ironía, frivolidad y encanto. Lo digo sin decir que son armas inadecuadas contra tanques y agentes de policía secreta. Pero en retrospectiva, podemos apreciar la lección de que la alegría y la risa pueden oponerse a la mano pesada de la opresión política”.


El gran hotel Budapest (2013)

Director: Wes Anderson

Cinemateca Nacional (Sala MBA),

Cine Paseo Plus 1, Cines Unidos Líder



Epígrafe

“Si al escribir una escena puedo quedarme con las dos cosas, con lo dramático y lo cómico al mismo tiempo, suelo hacerlo”

Wes Anderson

Cineasta




hsanchez@el-nacional.com