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Santiago Galarza, entre lo incómodo y lo underground de España

Santiago Galarza | Foto: Cortesía Candaya / Francesc Fernández

Santiago Galarza | Foto: Cortesía Candaya / Francesc Fernández

Las novelas Paseador de perros y JFK pertenecen a una trilogía en la cual analiza los problemas sociales del país europeo

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Santiago Galarza convirtió su experiencia como inmigrante limeño en España en dos novelas que trascienden la anécdota íntima para analizar un tema más universal: la soledad del individuo en la urbe. Los títulos Paseador de perros (Candaya, 2009) y JFK (2012) pertenecen a lo que el autor identifica como su “Trilogía de Madrid”.

En su próxima obra, una librería –entorno que conoce bien porque trabaja en una cadena– le permitirá hacer un nuevo diagnóstico de la sociedad en la que vive. El peruano considera que esos lugares reflejan el final de una época: “Evidencian cómo se rompe el tejido cultural de España, más por la economía que por la tecnología”.

 

De mapaches y perros. La primera novela nació de un cuento que ganó el Premio Copé en Perú. En él, Galarza narra las peripecias de un mapache perteneciente a un hombre cuyo oficio es cuidar mascotas. Como a él mismo le tocó hacer ese trabajo cuando emigró a Madrid, hace más de una década, la obra tiene tintes autobiográficos.

“A los españoles viejos no les gusta que lleguen tantos extraños a su país. Dicen que atentan contra sus costumbres. Si las costumbres españolas son las que muestran los telediarios, los inmigrantes deberían matar a golpes a sus mujeres y matarse conduciendo los fines de semana en las carreteras”, se lee en Paseador de perros.

Galarza, que estudió Derecho pero prefirió el oficio de periodista, anhelaba escribir una obra de ficción autobiográfica pues sus autores favoritos siempre son protagonistas de sus libros. Sin embargo, al final comenzó a moverse por los predios de la ficción pura: “Llegó un momento en que mi vida no era ni literaria ni agradable, así que tuve que separarme de la anécdota y buscar más profundidad en la escritura, que tiene que ser potente y distinguirse de la vida en algunos detalles”.

La segunda novela del escritor nacido en 1976 se acercó más a la ficción: cuenta la vida de Jota, el jefe del paseador de perros de la obra anterior. En el libro, Galarza describe la infancia del protagonista en un oscuro barrio madrileño y su ascenso hasta una adultez de hoteles lujosos, a través de un trabajo como escort. También aquí sorprende el autor al crear un personaje marcado por el cinismo, pero que no llegó al oficio de la prostitución por necesidad sino por gusto.

“Me hizo gracia que una clienta me preguntara si yo venía de un hogar desestructurado. Pensaba que los escorts y las putas somos la exclusividad de las familias rotas, gente que sufrió una infancia dura y que no tuvo otra salida más que prostituirse (..) Yo estoy en esto porque hace que me sienta útil, creo que por una vez en mi vida puedo ser el mejor en algo, y tampoco tengo fuerzas para empezar otra vida”, reflexiona el protagonista de JFK.

Y los anteriores son ejemplos de cómo Galarza muestra la otra cara del Madrid de las guías turísticas.