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Santiago Cruz: Componer es un asunto completamente terapéutico

El cantante Santiago Cruz

El cantante Santiago Cruz

El cantautor colombiano, autor del hit "Y si te quedas, qué", ofrecerá sus primeros shows en Venezuela. Su tour Cartas abiertas, que se organizó para promocionar el disco A quien corresponda, tendrá tres capítulos en el Centro Cultural BOD-Corp Banca

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Santiago Cruz no ha ofrecido conciertos en Venezuela. Pero sí ha estado en Caracas, una vez para realizar una presentación privada y la otra cuando su canción "Y si te quedas, qué", un hit que le ha abierto infinidades de puertas dentro y fuera de su natal Colombia, fue parte de la banda sonora de la telenovela La mujer perfecta.

"Al maravilloso y demente de Leonardo Padrón se le ocurrió que yo podía pararme frente a una cámara para decir algo.

Afortunadamente la escena la hice con Marisa Román, que es encantadora, generosa y paciente, e hizo que esos minutos no fueran tan traumáticos", dice entre carcajadas el músico.

Cruz, natural de Ibagué, estudio Finanzas y Relaciones Internacionales en Bogotá para cumplir con un compromiso familiar, pero esos conocimientos los borró como si fueran un espantoso recuerdo de su infancia. Luego comenzó una historia que, en forma de letra y música, contará en los tres shows que ofrecerá a partir de mañana en el Centro Cultural BOD-Corp Banca. ¿La excusa? La promoción de su álbum A quien corresponda.

--Tengo entendido que A quien corresponda es un disco pensado para los conciertos...

--Sí, porque fue escrito entre shows. Lo hice en medio de la vorágine que generó el anterior, Cruce de caminos, y tiene impregnado ese aroma. Incluye canciones para ser compartidas con la gente, con las que pretendo que se animen a cantar. Eso lo hemos ido comprobando en la gira y esperemos que la visita a Caracas no sea la excepción.

--¿Qué sensación experimenta cuando nota que el público se ha apropiado de las letras? --Realmente la canción no está terminada cuando la escribes ni cuando la grabas, sino cuando la gente la oye y se la apropia. Para uno, como cantautor, es fabuloso ver que eso pase.

Sorprende cuando una persona se adueña de una historia que sientes que es muy tuya...

Y en realidad es universal y encuentra eco en otro.

--¿Es cierto que suele raparse el cabello antes de comenzar el disco y no cortárselo de nuevo hasta verlo terminado? --Sí, es cierto, pero te confieso que cada vez hay menos que rapar (risas). Es una cábala que nació en el anterior. Tiene mucho de catártico, de un episodio de cambio. Eso pasó en Cruce de caminos, cuando estaba en medio de una etapa de reconstrucción personal.

Me fui absolutamente rapado a España y no me volví a cortar el pelo ni a afeitarme hasta que estuvo completamente grabada la voz. Y así lo hicimos en A quien corresponda. Lo veo como un proceso de nacimiento, de florecimiento y de romper con lo anterior.

--¿Siente los discos como etapas de su vida? --Para mí componer es un asunto completamente terapéutico, para que no se me queden las cosas adentro, ni lo bueno ni lo malo, porque allí se enquistan y no tienen la posibilidad de florecer o diluirse.

Cada disco es un fiel reflejo de la etapa en la que fue hecho.

Para Cruce de caminos hice 30 canciones y grabamos 12. Si no sintiera que cada álbum es especial, hubiera agarrado algunas de las 18 restantes para incluirlas en este. Lo que hice fue cortar y empezar de cero.

--Es interesante que una canción tenga el poder para darle un giro a la carrera de un artista...

--Fonseca y yo somos amigos desde hace muchos años. Es un tipo que ha recorrido América y ha llevado su música a todas partes. En una de tantas conversaciones me dijo una frase que me encantó y la viví en carne propia: "Uno siempre está a una canción de distancia". En Venezuela fue "Y si te quedas, qué". Fue la que la gente se apropió. Por eso le estaré eternamente agradecido. Cuando la estaba haciendo, no sabía qué iba a pasar con ella. Uno siempre quisiera tener una canción así en el repertorio.

--¿Qué sensación le dejó la experiencia de compartir con Franco de Vita? --¡Imagínate! Una maravilla.

Había tenido la oportunidad de tocar con Franco un par de veces en vivo. Ser parte de esa celebración de su carrera, que fue En primera fila, fue una felicidad muy grande. Te confieso que lo que más me llegó fue su aproximación al escenario: lo hizo como si fuera la primera vez. Fui testigo de un tipo que tiene una carrera maravillosa y lo veía con esa alegría y el deseo de compartir con la gente como si estuviera comenzando. Fue una gran lección.