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Sandra Bullock: Me sentí frustrada durante el rodaje

“No tenía idea de lo que iba a pasar cada día”, contó Bullock

“No tenía idea de lo que iba a pasar cada día”, contó Bullock

La ganadora del Oscar describe como bizarra su experiencia en la filmación de Gravedad, la cinta del mexicano Alfonso Cuarón que ya suena como candidata al premio de la Academia

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Sandra Bullock no tenía idea de que hubo peligro durante el rodaje de Gravedad hasta la promoción de la cinta en el Festival de cine de Toronto. Medio en broma, medio en serio, la actriz dijo en tono de chiste: “Vaya, me acabo de enterar”.

En los primeros días de rodaje de Gravedad, un notable thriller-místico-espacial que reinventa el uso del 3D gracias al cineasta mexicano Alfonso Cuarón y que narra la historia de dos astronautas perdidos en el espacio cuando una incontrolable lluvia de basura espacial los deja fuera de órbita, la actriz tuvo que estar casi inmóvil frente a una cámara robot. El movimiento de esa cámara iba directo a su cara y debía detenerse justo a milímetros de sus ojos. Lo que no sabía la ganadora del Oscar es que este aparato no funcionaba bien en los primeros ensayos.

Gravedad es una mezcla entre la mística y revolución visual que representó el filme de ciencia ficción 2001: Odisea del espacio con la adrenalina de un filme tipo Máxima velocidad. Pero no todo el mérito descansa en esta proeza técnica. Lo destacable es que se mantiene la tensión y la curiosidad a través de una cámara que guía esta historia y la habilita con una impertinencia visual que no da respiro.

“Cuando estuvimos coreografiando las caminatas en el espacio de los astronautas nos dimos cuenta de que el primer obstáculo era la falta de gravedad”, cuenta Cuarón sobre los desafíos que tuvo al hacer el filme. Y el director estuvo durante un quinquenio pensando cómo pasar del cliché y marcar un hito en el cine.

La realización de Gravedad involucró la delicadeza de un origami y un presupuesto de 80 millones de dólares. Cuarón detalla los imposibles que tuvo que vencer: “Fue duro porque no había tecnología para las tomas espaciales que queríamos hacer. Así que tuvimos que inventar un set completamente nuevo de herramientas”.

—Sandra, ¿cómo logró construir este personaje rodeada de arneses y artefactos para crear la ilusión de falta de gravedad?

—Fue algo completamente nuevo, como ser parte del Cirque du Soleil. Había un brazo de esos para armar autos que tenía la cámara y que iba en torno a mí para crear la ilusión de falta de gravedad. Después estaba el sistema de doce cables en el que básicamente flotaba y era manipulada por unos titiriteros para simular el vuelo en el espacio. Además, había una suerte de silla de bicicleta en la que podía sentarme con una pierna con correa para dar el efecto de que podía agitar los miembros con ingravidez.

Bullock admite que fue una experiencia diferente. “Fue grandioso, pero también me sentí frustrada y sola durante el rodaje. Era bizarro porque tuve que adentrarme en lo profundo de mi imaginación para que las cosas aparecieran. Pero amé el proceso”.

Cuarón recuerda el inicio de esta exitosa asociación con Bullock, que ya suena para el Oscar, en especial en sus áreas técnicas y de innovación en efectos especiales: “El proceso tomó muchos años. Pero cuando estuvimos listos apareció el nombre de Sandra (...) Esta película tenía que ser milimétrica y muy detallista, y debo decir que su disciplina llega a dar susto... Yo creo que tiene algo que ver con su lado alemán”.

La protagonista responde: “Así es (risas). La forma en que fue hecha esta cinta no tenía que ver solo con la parte humana, sino también con lo que visualmente estaba pasando, el sonido, etc. Había que considerar todo este mundo de tecnología y este personaje que puede sentir dolor, frustración y soledad al estar en un traje en el que nada más se puede mover 30%”.

Y eso lo dice porque uno de los mayores retos fue tratar de proyectar emociones y tridimensionalidad casi siempre encerrada en la escafandra de su traje de astronauta. “Muchas veces tenía el temor de no estar dando lo suficiente o estar dando mucho”, confiesa.

Esa constante preocupación por la calibración de su interpretación involucraba sus facciones, la voz, pero sobre todo su trabajo corporal. “Para mi preparación física tuve entrenadores maravillosos que venían del mundo de la danza”, dice la intérprete sobre escenas en las que flota entre los rincones de una estación espacial a punto de estallar o una escena que rinde tributo a Barbarella, en la que se quita el traje espacial.

“Emocionalmente fue como el salvaje oeste”, revela. “No tenía idea de lo que iba a pasar cada día y a veces me sentía frustrada. Extrañaba a mi hijo”, dice. “Pero al final del día salía, disfrutaba del sol y me sentía agradecida. Nos acostumbramos a estar cómodos en un set en el que sabemos cómo trabajar. Uno trata, pero las posibilidades de elegir son limitadas”.