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A Salvador Fleján le gusta tomar los cuentos por el cuello

Salvador Fleján | Alexandra Blanco

Salvador Fleján | Alexandra Blanco

El autor de Intriga en el carwash (2006) enfatiza que construir narraciones es su divertimento

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Miniaturas salvajes comenzó a escribirse casi al mismo tiempo que Intriga en el carwash, el primer libro de cuentos de Salvador Fleján. Si el nombre del autor no estuviera en la portada, el lector podría reconocer sin problemas que la obra publicada por Random House en 2006 y la que presentará mañana Puntocero fueron escritas por la misma persona: ambas tienen la misma obsesión por la cultura pop y por la gramática sin demasiadas ceremonias y describen acciones cotidianas y personajes sin anormalidades. Esto es porque a Fleján le interesa la literatura como entretenimiento.

"No me tomo la escritura como un oficio porque no vivo de la ficción, sino de lo que escribo para medios de comunicación. Aunque me cuesta mucho escribir cuentos, este es mi divertimento. Cuando tengo el cuento agarrado por el cuello me siento bien, porque de allí en adelante lo que hago es reírme hasta que termino", señala el autor antes de aclarar que la principal diferencia entre sus dos libros es que en el segundo los cuentos se leen más rápido. "Me preocupé porque el estilo fuera más fluido y con menos baches que en Intriga en el carwash, en el que abundaban los párrafos largos y las oraciones subordinadas. Traté de que en estos cuentos la lectura fuera más rápida".

Con Bolaño y TV.
Una mujer que termina envuelta en un episodio de piratería en Los Roques mientras se recupera de su divorcio; un hombre que, al reconciliarse con su mujer, descubre que ésta vive con dos inquilinas de conductas eróticas; un nieto que envía a su abuela al hospital cuando intenta darle una sorpresa; una mujer que perdió la virginidad mientras veía televisión; un hombre que odia al hijo de su pareja y la anécdota de un militar golpista son algunas "miniaturas" del libro.

En el prólogo, Carlos Sandoval señala que la marca del autor nacido en Caracas en 1966 desmadeja temas graves a través del humor y parece interesado, sin pretensiones intelectuales, en evidenciar las marcas nacionales de la cultura popular. Y tan seria es la intención de Fleján sobre este punto que trabaja ahora en un thriller sobre el Miss Venezuela.

Los personajes se la pasan viendo televisión o frente al computador. "Internet es el paraíso de los gordos, los feos y los desesperados. Yo entraba en algunas de esas categorías y no fue difícil convertirme en un adicto", escribe en "Las inquilinas". Una reflexión similar a la que hace en "Mi amigo el Grinch": "Supe lo difícil que es hacer vida en pareja, así fuese por unos días, sin televisión.

Uno puede vivir sin Internet, sin periódico y, aunque no lo creas, sin celular. Pero sin televisión no".

La única miniatura que escapa al estilo del resto es la que inspira el título del libro.

Fleján la escribió como un capítulo apócrifo de la novela Detectives salvajes (1998) de Roberto Bolaño, basándose en una anécdota real que le escuchó al propio autor chileno cuando vino a Caracas a recibir el Premio Rómulo Gallegos. Pero también allí está la TV. "Me causó mucha curiosidad que Bolaño recordaba, como está en el relato, quiénes eran los autores de los temas musicales de las series de televisión", dice el escritor que fue guionista de Televen, antes de revelar que el hilo conductor de su libro es la TV, a la que considera la maestra de los venezolanos.

Presentación de Miniaturas salvajes de Salvador Fleján y Hotel de Gabriel Payares
Jueves, 7:00 pm
Librería Alejandría I, Avenida Principal de Las Mercedes, frente al CVA
El acto contará con palabras de Albinson Linares y Willy McKey